El general Jorge Andrés Zuluaga, ex director del Citec, unidad encargada de la Inteligencia del Ejército, se refirió a lo sucedido con la llamada Operación Andrómeda.
Al respecto, el oficial señaló que los inicios de ésta se dieron a mediados de 2011 cuando las guerrillas comienzan a manejar nuevas herramientas de informática para tener comunicación con la cúpula de cada organización.
Esto fue lo que motivó la Inteligencia militar a pensar nuevas maneras de adelantarse a esas formas de proceder y se empiezan a desarrollar e implementar manuales de ciberinteligencia.
En su recuento, el general Zuluaga resaltó lo que ha venido pasando en la inteligencia nacional y recordó los golpes dados a la guerrilla como lo fueron las operaciones que permitieron la muerte de ‘Raúl Reyes’ y de ‘Alfonso Cano’, entre otras.
Estas operaciones fueron las que motivaron la creación de nuevas estrategias, entre ellas la de acercarse a la comunidad de hackers para estar con ellos, compartir, aprender y usar esa experiencia a favor de la Inteligencia militar, que en su organigrama está liderada por el comandante del Ejército, y se apoya en tres unidades más.
En ese camino -dijo el oficial- se crearon las fachadas tan cuestionadas, pero aclaró que lo que se busca con estos procesos es camuflarse y desarrollar mejor las tareas que no se podrían hacer de manera adecuada si se hiciera presentándose a la luz pública.
Frente a los hackers, Zuluaga los calificó como personas inquietas que quieren ampliar sus conocimientos además de ser muy sociales. En esa medida y debido a que el ámbito en el que se mueven estas personas son los cafés Internet, se decide crear una fachada de ese tipo, esto incluso mediante cámara y comercio.
“Esta actividad se abre al público y opera con recursos de los gasto reservados”, dijo Zuluaga y aclaró que debía ser de esa manera para tener contacto con la comunidad de hackers que podría llegar al lugar. “Se empiezan a dictar cursos y éstos son acompañados los sábados. Los cursos se hacían los sábados… en el primer piso se permite el acceso a otras personas o grupos que van a integrarse”, señaló el general.
La central de Inteligencia técnica lo que busca es defender el territorio nacional.
“No se hizo absolutamente nada ilegal”, señaló el general Zuluaga. “Esta era la mínima unidad”, añadió refiriéndose a quienes estuvieron al frente de la 'Operación Andrómeda', donde añadió que no se podían interceptar correos electrónicos.
“Esta no era la misión”, dice el general, y descarta la posibilidad de que se hubiera escuchado de alguna manera a los negociadores de paz del Gobierno en Cuba. De la misma manera, Zuluaga señaló que ante la intervención de la Fiscalía y el decomiso de equipos técnicos, nunca se destruyeron computadores u otros elementos.
En cuanto a las fuentes que dieron a conocer la ubicación de la oficina en Chapinero, Zuluaga señaló que esta se debió haber producido por fuga de información “por una infidencia” de alguien que salió de la entidad (Ejército). Con esta versión se descarta la posibilidad de que la revelación de la existencia de la oficina se haya dado por cuenta de un hacker. Lo cierto –dijo el general- es que de la 'Andrómeda' sabía el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, lo mismo que toda la cúpula militar.
Sobre su retiro, el oficial señaló que las Fuerzas Militares son transparentes y añade que ellos desconocían la manera como se iba a presentar el reporte de Semana.com
Frente a las razones acerca de por qué no se informó sobre el allanamiento Zuluaga señaló que no se dio por la necesidad de establecer las razones que motivaron esa operación del CTI. Además –dice- no se informó pues fue claro que la acción se dio por una autoridad reconocida. En ese sentido reiteró que ante esto un par de oficiales fueron a la Fiscalía para ponerse a disposición del ente investigador y responder las razones sobre el allanamiento y la existencia de esta operación.
“Con lo sucedido no perdimos capacidad de inteligencia. Estas operaciones tienen altos niveles de correr riesgos”, señaló el general Zuluaga desestimando la posibilidad de que con el descubierto de la oficina en Chapinero hubiera afectado este aspecto de la fuerza militar.
Sobre las dudas acerca de los correos que se han dado a conocer a lo largo de este tiempo, en los que periodistas piden citas con los jefes de la guerrilla, al parecer para entrevistas, el oficial señaló que lo que sí es posible afirmar es que nunca se escuchó a los jefes de la guerrilla en la Habana. “Nada de lo que se ha mencionado de correos de la mesa de Gobierno, de periodistas… existen en ese operación”, dijo Zuluaga.
“Nosotros estamos es para proteger al Estado y al comandante en jefe de las Fuerzas Militares”, dijo el oficial y dio la razón a las versiones que señalan que lo que ha pasado en este caso es la mala intención de alguien por confundir el país, tal como se hizo.
“Yo estoy diciendo la verdad de la operación”, dijo el oficial sin pronunciarse acerca de si se engañó a Semana a la hora de hacer la publicación.
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