Después de cinco días de no escuchar el zumbido de un avión, los habitantes de Acandí (Chocó) se agolparon en el aeropuerto para aplaudir la llegada del gobernador Luis Gilberto Murillo y del comandante de la Séptima División del Ejército, el general Hernán Giraldo.
Más que de temor, el ambiente por las calles de este municipio era de fiesta y cual caravana de carnavales, la comunidad le dio la bienvenida a los altos mandos militares y civiles. Mejor dicho, cualquier turista distraído hubiese pensado que en Acandí estaban de fiesta. "Les estamos trayendo un mensaje de tranquilidad, queremos que entiendan que estamos con ellos, que no sientan miedo", dijo el general Giraldo, al ver la emoción de la comunidad con su llegada.
Sin embargo, para Rafael *, un comerciante del lugar, el asunto va más allá de los aplausos. "No estamos tan tranquilos. Tenemos miedo de salir a buscar la comida. Aunque le confieso que nosotros estamos acostumbrados a estas cosas y la verdad es que sabemos defendernos", dijo Rafael.
Entretanto, en Quibdó el segundo día de paro golpeó fuertemente el mercado. En la mañana docenas de casetas permanecieron cerradas y en la voz de muchos comerciantes "la mañana estuvo mala, no entraron las lanchas ni con el plátano, la yuca o el pescado".
En las estaciones de gasolina el caos era evidente desde la noche del jueves, donde cientos de motociclistas hacían filas para abastecerse. Ayer en la mañana, de las cuatro estaciones de servicio que hay en el centro Quibdó, en una de ellas no había gasolina.
Mandatarios preocupados
En solo dos meses el gobernador Murillo y la alcaldesa de Quibdó, Zulia Mena , han enfrentado dos paros armados. En enero fueron las bandas criminales las que semiparalizaron el departamento por un día, ahora es el frente 57 de las Farc, que hoy cumplen con su tercer día de paro armado.
Los dos aseguraron que los altos mandos militares les están garantizando la seguridad a los viajeros y a los transportadores. Ambos pidieron a los chocoanos retornar, lo más pronto, a sus actividades diarias. "Tenemos suficiente provisión de víveres y alimentos, ya que hay flujo normal de carros desde El Carmen de Atrato y también hay gasolina hasta la semana entrante. Pero seguimos preocupados con el transporte fluvial porque hay temor y no se están despachando las lanchas", explicó Murillo. De los 30 municipios chocoanos, el Gobernador advirtió que "todos están preocupados porque no hay nada de movimiento".
Orlando Ramírez , director Ejecutivo de la Asociación de Transportadores de Carga (ATC), explicó que este servicio está afectado en un 60 por ciento en la vía que de Risaralda conduce a Quibdó. "Pero desde Medellín hacia la capital del Chocó los transportadores están transitando normalmente", dijo Ramírez. No es el caso de los buses y busetas que suspendieron su movilización, desde Pereira o Medellín por el paro de las Farc.
Al frente de la situación
Sobre el mediodía de ayer, el general Giraldo, comandante de la Séptima División, llegó a Quibdó para apersonarse de la situación, entregó un reporte de normalidad y le pidió a la comunidad guardar calma y colaborar con las autoridades.
El alto oficial, en la tarde del viernes pasado, presidió un consejo de seguridad en Acandí donde manifestó que los paros armados tienen que ver con un temor generalizado que persiste en la población.
"Hay una historia reciente de violencia en Urabá y en Chocó, tanto por las bandas criminales como las Farc. En la población todavía está la conciencia de que ellos hacían lo que quisieran, daban ordenes y la población cumplía. Tenemos que liberarnos de este pensamiento".
Hoy durante la mañana, el Ejército y la Gobernación de Chocó se trasladarán para el corregimiento de Capurganá, en Acandí, en donde habrá un consejo de seguridad. Las autoridades trasladarán a 30 turistas que llevan dos días buscando salida, ya que el aeropuerto se encuentra cerrado.
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