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En Colombia los futbolistas se forman en fábricas

23 de marzo de 2009
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James Rodríguez supo lo que era luchar, ya que antes de convertirse en el volante extranjero más joven en debutar en la liga argentina con Banfield tuvo que vivir a los 13 años en los bajos del Parque Estadio Sur, coger turno para lavar su ropa, arreglar el cuarto con su compañero y hacerse el "loco" cuando la lejanía de su familia le tocaba el corazón.

Una historia similar tuvieron que vivir en casas y hogares sustitutos Wason Rentería (Braga de Portugal), Abel Aguilar (Hércules de España), Fredy Guarín (Porto de Portugal), Cristian Zapata (Udinese de Italia), Carlos Darwin Quintero (Santos de México), Juan Pablo Pino (Mónaco de Francia), Fredy Montero (Sounders de Estados Unidos) y Camilo Zúñiga (Siena de Italia) para hacer realidad el sueño de ser futbolista profesional.

Ellos, más los 270 jóvenes que actualmente tuvieron que sacrificar sus costumbres y darle una pausa a su pasado, son los testigos del efectivo proyecto de semilleros que implementan 12 equipos de la Primera A nacional en casas de familia y clubes hogar.

Convencidos del talento que existe en todo el territorio cerca de 60 veedores, en representación de los principales clubes del campeonato, tienen la función de descubrir en Urabá, Chocó, Tumaco, Valle, Costa Atlántica y Antioquia a aquellos jóvenes que apenas incursionan en la categoría infantil, pero que a largo plazo terminan siendo el principal patrimonio de las instituciones que siembran conscientes de que pueden recoger generosas cosechas.

Los líderes de estos proyectos formativos son Envigado, Boyacá Chicó, Nacional, Medellín, Cali, Tolima, América, Millonarios, Santa Fe, Junior, Cúcuta y Equidad. Esta docena de escuadras parten de la observación de los busca talentos y de las condiciones técnicas de los chicos para alimentar los programas en los que lo único válido es la formación y proyección para que el deportista solo tenga que dedicarse a perfeccionar lo que sabe hacer por naturaleza: jugar.

Marisol Patiño, sicóloga que trabaja con los 13 deportistas que se forman en la casa hogar de Sueños del Balón del Medellín, resalta que "estos proyectos son exitosos porque los jóvenes cuentan con equipos interdisciplinarios -conformados por técnicos, preparadores físicos, sicólogos, trabajadores sociales, nutricionistas y médicos- que tienen en cuenta su desempeño, la personalidad, la motivación, concentración y las habilidades que casi siempre son evolutivas y pocas veces desisten porque ellos llegan dispuestos a superarse a través del deporte".

Los pioneros recogen buenos frutos
Con la experiencia y mirada mágica de ex jugadores como Wilson Cuero, Ómar Suárez, Abel Acevedo, Eduardo Pimentel, John Jaime la Flecha Gómez, Arley Dinas, Jairo Arboleda, Jorge Cruz, Jorge Gallego, Víctor Luna, Álex de Alba, Edgar Pimiento, Norberto Peluffo y Jimmy Arango los conjuntos pioneros de estos programas seleccionan el personal proveniente de las regiones más apartadas del país y que después terminan siendo el principal surtidor de la cantera.

Ramón Padierna, director de divisiones menores del Envigado, confirma que estos clubes invierten entre 18 y 142 millones de pesos mensuales en la implementación de proyectos en los que los muchachos reciben a cambio de su talento una capacitación integral que además de guiarlos en su vocación profesional los estructura como personas.

"Nuestro club cuenta con veedores y establece alianzas con escuelas y clubes de las distintas regiones para detectar los talentos que traemos, inicialmente a la casa hogar, que poseemos en los bajos del Parque Estadio Sur. Allí, actualmente 40 muchachos reciben la atención médica, nutricional, sicológica, física y técnica en un proyecto que ya dio sus frutos con Libis Arenas, Wilson Mena, James Rodríguez y Fredy Guarín, entre otros".

Si bien el requisito inicial para ser seleccionado tiene que ser su virtud con el balón, Padierna enfatizó en que "todo aquel que es escogido tiene que estudiar para obtener los beneficios del programa, que comienzan con las experiencias en el equipo profesional y pueden terminar con la firma del contrato a los 16 años, después de gestionar los respectivos permisos de los padres de familia, Bienestar Familiar y el Ministerio de Trabajo".

Boyacá Chicó maneja un proyecto similar al naranja y sus frutos son más que positivos, ya que de ahí surgió Wason Rentería, quien de la casa hogar del Chicó pasó en 2006 al Internacional de Brasil, equipo con el que ganó la Copa Libertadores.

Eduardo Pimentel, máximo dirigente del conjunto, contó que "el club implementó un modelo argentino en el Centro Intercomunitario de Tunja, donde trabajamos con 22 jugadores provenientes de diferentes zonas del país, especialmente del Valle, Antioquia y Chocó". Agregó que "nuestros emisarios nos avisan de un jugador y de una la Flecha Gómez y yo viajamos a observarlo y si le vemos condiciones lo incluimos en el programa; se requiere de una inversión cercana a los 150 millones de pesos anuales, pero gracias al compromiso de los deportistas y al trabajo científico que implementamos los resultados son positivos al renovar la generación futbolística del país y generarle importantes ingresos por venta de derechos a los jugadores y a los equipos".

El proyecto es visionario
Con iguales propósitos, aunque de diferentes maneras, Nacional y Medellín le apuestan a este tipo de trabajo para observar, formar y proyectar jugadores en Colombia. Norberto Peluffo está al frente del proyecto verdolaga que se apoya en el grupo de gestión humana para atender todas sus divisiones menores entre las que se destacan los 37 jugadores provenientes de municipios de Antioquia y otros departamentos que viven en siete casas club, donde "son atendidos por madres sustitutas, reciben una formación integral y se proyectan según su compromiso y capacidades".

Medellín se apoya en el programa de Sueños del Balón para promover futbolistas. En una casa aledaña al estadio Atanasio Girardot 13 muchachos de Urabá, Sucre, Bolívar, Valle, Andes, Amalfi y Chocó reciben la orientación deportiva, social, sicológica y educativa para que se conviertan en profesionales y en los nuevos ídolos de la afición escarlata.

María Victoria Hoyos, cabeza visible del grupo de Gestión Humana de Nacional, considera que "al principio se presentan falencias por el apego familiar de los chicos, pero apenas detectan los beneficios del proyecto, los muchachos se comprometen con la sana convivencia y responden porque se convencen de que acá se les facilitan las cosas y son ellos los que tienen que entregarlo todo para ser profesionales".

A la hora de hacer balances puede que los que lleguen sean minoría frente a los que se pierden, sin embargo, los que surgieron dan fe de los alcances del programa, ya que casi todos los que cumplen la norma de sub-18 provienen de este proyecto que tiene entre sus personajes actuales a William Arboleda, Independiente Medellín; Víctor Ibarbo, Nacional; Luis Pérez, Envigado; Michael Ortega, Cali; Raúl Asprilla, Chicó; Cristian Nazarith, Santa Fe, y Teófilo Gutiérrez, del Junior.

Y puede que la difícil situación económica que caracteriza al deporte nacional hagan ver costosos estos tipos de proyectos, pero coincidencialmente resulta que aquellos elencos que invirtieron en la cantera son los que vienen apareciendo en las finales y consiguen títulos sin importar su historia, como aconteció el año pasado con Boyacá Chicó. Una razón que convalida la inversión de las instituciones y aumenta la vocación exportadora del país que actualmente cuenta con cerca de 190 futbolistas en el exterior.

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