Los días que antecedieron la realización de la Copa Mundo de triatlón, fueron de puro sol. Días claros y calientes. Al menos en el día. Pero ayer, se desgajó un aguacero tal que Guatapé parecía un lugar bien diferente.
Tanto que la Copa Mundo debió correrse una hora a la espera de un mejor clima, mientras clareaba.
"El agua nos jodió un poco la programación, pero se salvaron los muebles", manifestó el español Enrique Quesada, de la Comisión Técnica, haciendo referencia a que se había podido realizar el evento a pesar de las condiciones climáticas.
Las que sufrieron el mayor rigor del agua, fueron las damas, quienes, a pesar de que mermó la lluvia, debieron soportar el peligro que se corre con un piso mojado cuando se va en bicicleta y mucho más si el terreno es empedrado. Y ni qué hablar del agua de la represa. Es que San Pedro no quiso ayudar, pero especialmente fue duro con las mujeres, porque las pruebas de los varones no estuvieron tan pasadas por agua. Cuando abrió el cielo y empezó a calentar, se vio más público en todo el recorrido. El parque principal, por ejemplo, se llenó.
También obligó el invierno a reducir las competencias a la mitad: la natación pasó de 1.500 metros a 750, el ciclismo de 40 kilómetros a 20 y el atletismo de 10 a 5, lo que significó que no fueran distancias olímpicas. Con esos metrajes, Francia fue el dueño absoluto al ganar las dos categorías. En damas, con Carole Peon, quien empleó tiempo de 1:04.11 y en varones el ganador fue Ettienne Diemunsch, también francés, con 57.15.
"Lo del agua lo tomé con calma, para no desesperarme. Hice una gran competencia, siendo mi primer triunfo en una Copa Mundo", dijo con una jubilosa Carole Peon.
La gran figuración por los lados de Colombia la tuvo Carlos Javier Quinchará quien aseguró cupo para Juegos Olímpicos de Londres 2012 al terminar quinto, siendo su mejor puesto en una Copa Mundo. Había sido noveno en Monterrey, México.
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