Más de 40 personas murieron en choques entre las fuerzas de seguridad de Uganda y una milicia tribal cerca de la frontera de este país con Congo, informó la policía, en lo que al parecer fueron ataques coordinados contra puestos policiales y barracas militares en tres distritos.
Tropas ugandesas mataron al menos a 41 hombres armados y obligaron a otros a retirarse antes de controlar la situación, dijo el vocero de las fuerzas armadas de Uganda, Paddy Ankunda.
La cifra de víctimas de los enfrentamientos, ocurridos el sábado, podría aumentar dado que las fuerzas de seguridad ugandesas trataban de detener a los atacantes que huían. Se sospecha que éstos son integrantes de un grupo tribal radical que se considera olvidado por el gobierno.
Los ataques ocurrieron en Kasese, Ntoroko y Bundibugyo, tres distritos ugandeses con historia de insurgencia antigubernamental y tensiones entre tribus rivales que compiten por los limitados recursos existentes en una región montañosa del oeste del país.
Bundibugyo, donde se presentaron los ataques más graves, es un distrito fronterizo que se encuentra a más de 300 kilómetros (186 millas) de Kampala, la capital de Uganda.
El portavoz de la policía Fren Enanga informó este domingo en un comunicado que al menos 12 personas, la mayoría civiles y policías, fueron asesinados por "matones" armados con lanzas, armas y machetes que atacaron edificios del gobierno en tres distritos del oeste. La cifra no incluye los 41 hombres armados que murieron a manos de las fuerzas de seguridad ugandesas.
Diecisiete rebeldes fueron capturados y están bajo custodia, agregó.
Enanga dijo que es probable que los ataques fueran obra de "elementos radicales" de un grupo conocido como Obusinga bwa Rwenzururu y cuyos miembros, de la tribu Bakonzo, tienen desde hace tiempo una relación complicada con el vecino pueblo bamba.
Angelo Izama, analista de Uganda, dijo que ambos grupos suelen pelear por tierras de labranza y que algunos podrían creer que las fuerzas de seguridad no siempre son árbitros justos en estas contiendas.
Las fuerzas armadas de Uganda insisten en que la creciente violencia en la región se debe a tensiones entre tribus y niegan la existencia de actividad rebelde.
Autoridades castrenses han advertido que un grupo islámico extremista conocido como ADF, que en la década de 1990 provocó una ola de violencia en la región, trata de reagruparse. Los integrantes de este grupo ahora operan en la vecina Congo.
Enanga, el vocero, dijo que autoridades de seguridad interrogan a los sospechosos para determinar los motivos que llevaron al ataque del sábado.