¿Está en riesgo el periodismo?Por
Víctor León Zuluaga Salazar
El lector Ómar de Jesús Sánchez pregunta "¿... qué tanta credibilidad tiene la información de las personas que escriben, sin ser periodistas, sobre algo que ven fortuitamente?".
Y agrega más adelante: "¿Está en riesgo el periodismo con el empuje que se nota hoy de internet...? Le quiero hacer estas preguntas a usted porque deseo conocer su opinión sobre estos cambios que veo como lector desde hace algunos años".
Como lo explica el lector, en los últimos años se ha visto el crecimiento de lo que algunos autores llaman periodismo ciudadano, que por cierto tiene varios grados y modalidades.
Es muy útil y deseable la participación de los lectores, y en general de los ciudadanos, en los medios de comunicación. Son las audiencias las que pueden retroalimentar a los periodistas con sugerencias, aportes y críticas. El lector tiene el derecho y el deber de comunicar su opinión al periódico. Por esta razón los periódicos publican hoy un mayor número de mensajes y colaboraciones.
El lector que pregunta en esta ocasión se refiere al caso en el que el ciudadano se convierte en periodista al escribir directamente un texto periodístico que aparece incluso con su firma, producto de su visión directa de los hechos.
Considero que en estos casos el periódico o el medio de comunicación tendrá que hacer la advertencia debida y tomar con prudencia este modo de participación.
Un ciudadano que es testigo de un suceso tiene la posibilidad de percibir valiosos elementos de primera mano, pero también es factible que su aporte carezca de los requisitos que toda información debe cumplir.
Esa persona, entusiasta por lo demás, quizás carezca del tiempo para consultar otras fuentes de información, para contrastar las versiones, o para averiguar antecedentes y explorar las implicaciones del hecho.
Si el medio de comunicación publica esta información sin tener en cuenta las limitaciones que conlleva el periodismo ciudadano está en riesgo de perder credibilidad, tal como sugiere el lector Ómar de Jesús Sánchez. El oficio del periodismo sigue una metodología propia que el ciudadano común y corriente la desconoce o no está en condiciones de confrontar las distintas fuentes de información ni de verificar lo que narra.
Ser testigo de un acontecimiento ofrece la posibilidad de tener insumos informativos privilegiados, sin intermediarios, por observación directa de los hechos. Los medios de comunicación deben abrir espacios para que los ciudadanos tengan la oportunidad de contar esta historia desde su perspectiva personal. Para los lectores, y en general para las audiencias, debe quedar en evidencia que se trata de "periodistas por un día" o de "periodistas por una sola vez" y que su información tiene el alcance de un testigo que narra lo que vio. Queda claro que no existe el riesgo de relevar a los periodistas de profesión, pero sí el de sustituir el periodismo de calidad, veraz e imparcial.
Ahora, en internet hay cantidades descomunales de información que puede ser veraz o no. Depende de la seriedad del sitio y de las fuentes que se consulten.
Existe el riesgo de obtener una información incompleta, trasnochada o falsa. La búsqueda simple y compulsiva en el ciberespacio nos puede llevar a un destino equivocado. No todos los blogs son fiables. Hoy es muy fácil publicar una bitácora con alguna información que puede carecer de rigor, veracidad y actualidad.
El sostenimiento de un blog demanda dedicación, disciplina y responsabilidad. Por fortuna hay blogs que ofrecen información instantánea y confiable y sobre todo que permiten un acceso fácil y gratuito o a bajo costo.
Sobre este asunto novedoso de los blogs me ocuparé con más detalle en la próxima columna. Realmente estamos expuestos a una revolución del periodismo, que por un lado fortalece a los medios de comunicación actuales desde la perspectiva de la convergencia, pero que también es una competencia real.
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