La crisis financiera, originada en los Estados Unidos en 2007 y agudizada en el último trimestre de 2008, se ha propagado a otros países desarrollados provocando quiebras y pérdidas de riqueza de gran magnitud en entidades financieras de prestigio. El incremento de la aversión al riesgo y el estancamiento del crédito han repercutido negativamente en la demanda privada y varias economías ya están en recesión.
Se espera que en el 2009 se profundice la desaceleración debido a la menor demanda mundial, la tendencia decreciente en los precios de los productos básicos y los menores flujos de capital hacia las economías en desarrollo.
Frente a este escenario, Colombia mantiene condiciones económicas sólidas, para aminorar los costos en términos de crecimiento y empleo derivados de la crisis.
Las actuales condiciones de liquidez y solvencia externa son favorables. Si bien Colombia tiene un déficit en cuenta corriente cercano a 2.3 por ciento del PIB, éste está totalmente financiado con Inversión Extranjera Directa. Ex post, debe reconocerse que los controles a los flujos de capital impuestos por el Banco de la República y el Ministerio de Hacienda evitaron que fueran los capitales de corto plazo o el endeudamiento, las fuentes principales de financiación de ese déficit. Así mismo, al finalizar 2008 se logró reducir la relación de deuda externa a PIB a la mitad con respecto al 2002 pasando de 46 por ciento a 21 por ciento (septiembre 2008).
De igual forma, hay una reducción de los niveles de déficit fiscal y de la relación de deuda pública sobre PIB en los últimos años, gracias a los esfuerzos del Gobierno en materia de ajuste y a la implementación de reformas estructurales.
El sector financiero también exhibe indicadores alentadores en términos de solvencia, calidad de la cartera, provisiones y rentabilidad. Las condiciones del mercado interbancario han permanecido estables y el flujo de crédito hacia la economía es normal. Por su parte, el sector real ha experimentado un proceso de “desapalancamiento”, con reducciones de los coeficientes de deuda como proporción del activo y un incremento de la financiación con fuentes internas.
Lo anterior sugiere que si bien la economía colombiana no será inmune frente a la crisis mundial, los indicadores del sector financiero, de las empresas, del sector público y del sector externo, muestran que Colombia está mejor preparada para hacer frente a este choque externo.
Dada la magnitud de la crisis el Gobierno colombiano ha trabajado en una estrategia para minimizar los efectos especialmente en materia de crecimiento y empleo.
El primer componente es una postura fiscal razonablemente anticíclica, acompañada de una disminución de la carga de impuestos; un programa ambicioso de gasto en infraestructura y un crecimiento de las transferencias al sector privado, especialmente hacia la población de menores ingresos y con mayor propensión al consumo.
Segundo, se implementó una estrategia para asegurar la financiación externa de la Nación para 2009 y 2010. Ya se garantizaron los recursos con las entidades multilaterales y en los mercados de bonos internacionales para el presente año. En cuanto al financiamiento interno, la Nación está aprovechando las condiciones favorables del mercado para avanzar en el programa de colocaciones y de manejo de deuda.
Tercero, el Gobierno debe garantizar el financiamiento de la actividad productiva. Con este fin, capitalizará el Fondo Nacional de Garantías (entidad que extiende garantías a las empresas) para facilitar el acceso a los créditos del sector financiero por parte de las micro, pequeñas y medianas empresas. A ello también contribuirá la flexibilización de la política monetaria que ha podido llevarse a cabo por el mejor comportamiento de los precios.