El noreste de Estados Unidos comenzaba a recuperarse el domingo tras una tormenta que acumuló hasta 40 centímetros de nieve en algunas zonas y generó vientos huracanados, dejando un saldo de por lo menos diez muertos y cientos de personas sin electricidad.
Durante la madrugada del domingo, las empresas de servicios públicos reportaron que unos 350.000 clientes siguen sin electricidad a lo largo de nueve estados, después de que la nieve derribara ramas de árboles y cables eléctricas.
El tráfico aéreo comenzaba el domingo a volver a la normalidad después de que unos 5.800 vuelos fueron cancelados el viernes y sábado, de acuerdo con FlightAware, un servicio de que supervisa los vuelos.
El aeropuerto Bradley International, en Windsor Locks, Connecticut, y el MacArthur, en Long Island, reabrieron sus puertas el domingo por la mañana. Ambas terminales permanecieron cerradas el sábado.
El aeropuerto Logan International, en Boston, reabrió sus puertas la tarde del sábado, según la Administración Federal de Aviación.
En tanto, las inusuales prohibiciones para realizar viajes terrestres en Connecticut y Massachusetts fueron levantadas, pero las carreteras de la región siguen siendo peligrosas para los conductores, de acuerdo a los departamentos de transporte estatales.
Mientras el noreste de Estados Unidos se recupera, otra gran tormenta invernal se está formando en las llanuras del norte, la cual se espera que deje cerca de 30 centímetros de nieve y genere fuertes vientos desde Colorado hasta el centro de Minnesota, dijo el Servicio Nacional de Meteorología.
Se espera que el estado de Dakota del Sur sea el más afectado por esta nueva tormenta, con vientos que alcanzarían los 80 kilómetros por hora. La tormenta llegaría además a zonas de Nebraska, Dakota del Norte, Wyoming y Wisconsin.
La gigantesca tormenta que afectó duramente vastas zonas de Estados Unidos el viernes y el sábado se extendió desde la región de los Grandes Lagos hasta el Atlántico, cubriendo varios lugares del noreste del país con más de un metro de nieve. Connecticut, Rhode Island y Massachusetts fueron los estados más afectados.
La ciudad de Hamden, en Connecticut, acumulaba en sus calles hasta 40 centímetros de nieve, según el Servicio Nacional de Meteorología.