Un exjuez venezolano acusado por Estados Unidos de tráfico de drogas se declaró culpable ante en una corte federal de Miami por cargos de extorsión, obstrucción de la justicia y lavado de dinero, de acuerdo con documentos de la corte.
Benny Palmeri-Bacchi había sido acusado de aceptar sobornos de un jefe de un cártel sudamericano de la droga, a cambio de impedir esfuerzos para no ser extraditado a Estados Unidos.
Los fiscales estadounidenses acordaron eliminar los cargos de tráfico de drogas a cambio de su cooperación en el caso. El ex juez enfrenta una pena de entre seis y siete años, de acuerdo a la sentencia.
El caso de Palmeri-Bacchi es parte de los esfuerzos estadounidenses dirigidos a altos funcionarios venezolanos, entre ellos el ex jefe de la inteligencia militar, Hugo Carvajal, ligado presuntamente a narcotraficantes colombianos.
Carvajal fue detenido brevemente en la isla caribeña de Aruba en julio, pero rápidamente fue puesto en libertad debido a su inmunidad diplomática y se le permitió regresar a Venezuela.
En julio, Palmeri-Bacchi se había declarado inocente de los cargos de distribución de cocaína en Estados Unidos, así como conspiración para obstruir la justicia, lavado de dinero y extorsión.
El ex juez fue detenido ese mes cuando viajó a Miami para unas vacaciones familiares en Disney World.
Palmeri-Bacchi había sido acusado de cargos vinculados al tráfico de drogas junto a Rodolfo McTurk, ex director de Interpol en Venezuela.
Ambos hombres presuntamente ayudaron a Jaime Alberto Marín Zamora, un narcotraficante colombiano del poderoso cártel del Norte del Valle, a enviar miles de kilos de cocaína desde Venezuela a Estados Unidos, de acuerdo con una acusación federal del 2013.
"Beto Marín" supuestamente pagó 850.000 dólares a Palmeri-Bacchi para abrir un caso falso en su contra en Venezuela para bloquear su extradición a Estados Unidos, según la agencia antidrogas estadounidense, DEA.
Se cree que McTurk todavía está en Venezuela, desde que fuera declarado prófugo a fines del 2013.
Los fiscales están tratando de confiscar 2,5 millones de dólares de la pareja que permanecen en cuentas de los bancos Wells Fargo y Espirito Santo.