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HISTÓRICO
Falso atentado a Uribe toca a militares
  • Archivo, ColprensaEl supuesto atentado terrorista, que fue atribuido por las autoridades a las Farc, ocurrió el 31 de julio, una semana antes de la posesión del presidente Uribe, cuando el país temía una oleada de ataques de la guerrilla, que en efecto causó varias muertes en distintos sitios del territorio nacional.
    Archivo, Colprensa
    El supuesto atentado terrorista, que fue atribuido por las autoridades a las Farc, ocurrió el 31 de julio, una semana antes de la posesión del presidente Uribe, cuando el país temía una oleada de ataques de la guerrilla, que en efecto causó varias muertes en distintos sitios del territorio nacional.
  • En mayo, la Policía tuvo que enterrar a 10 de sus mejores hombres.
    En mayo, la Policía tuvo que enterrar a 10 de sus mejores hombres.

  • En el episodio 10 soldados resultaron heridos y un reciclador murió.
  • Comandante del Ejército hizo la denuncia y pasó el caso a la Fiscalía.
  • Atentado del pasado 31 de julio, al parecer, fue montado por militares.
Colprensa, Bogotá
El atentado con un carro-bomba, que le costó la vida a un reciclador y heridas a 10 soldados, el pasado 31 de julio, fue un montaje para demostrar resultados de la Fuerza Pública, en los días previos a la segunda posesión del presidente Álvaro Uribe.

La revelación, que compromete en el montaje a dos altos oficiales del Ejército y a un desmovilizado de las Farc, la confirmó el comandante del Ejército, general Mario Montoya, en la tarde de ayer, al leer un comunicado expedido por el Ministerio de Defensa, en el que deplora los hechos (ver nota anexa) y reconoce que "no corresponden a la realidad", al referirse a la autoría del atentado, que en su momento se atribuyó a grupos armados al margen de la ley, y al decomiso de explosivos.

Según la información que reposa en los organismos de seguridad, los oficiales implicados habrían hecho el montaje de otros atentados que, sin embargo, fueron frustrados por el Ejército, con los que se pretendían resultados ante una presunta ofensiva de las Farc.

De la misma situación se habrían aprovechado los uniformados para cobrar la recompensa de 1.000 millones de pesos que ofrecía el Gobierno, para quien diera información sobre atentados terroristas.

El carro-bomba que explotó en el barrio Gaitán de Bogotá, al parecer, se activó de manera accidental, ya que el objetivo de quienes planearon el hecho era mostrar otro "positivo" de las unidades militares.

Y fue Jesús Antonio Vargas, un reciclador de cartón, que transitaba en una bicicleta frente al vehículo Mazda 626 que contenía la carga explosiva, el que pagó con su vida el montaje de los uniformados.

El hecho ocurrió en la calle 75 con carrera 45, cuando también circulaba por la zona un camión que transportaba soldados adscritos a la escuela José María Córdoba.

Rechazo nacional
Tras la lectura del comunicado del Ministerio de Defensa se desencadenó una lluvia de críticas porque no es el primer escándalo que afecta al Ejército en los últimos meses.

Así lo consideró el presidente del Polo Democrático Alternativo, Carlos Gaviria, quien se mostró "perplejo". "Me parece preocupante porque este no es un episodio suelto. Ha habido una cadena de escándalos. Una institución como las Fuerzas Armadas que pierda tanta credibilidad con estos casos, a mí me deja desconcertado, perplejo. Eso de poner carros bomba y realizar actos terroristas para atribuírselos quién sabe a quién, exige un replanteamiento en el Ejército", advirtió el líder de la oposición.

El ex ministro de Defensa, Rafael Pardo, pidió una investigación a fondo de los hechos.

"Creo que debe investigarse y mirar cuáles son las motivaciones. Es muy grave que oficiales del Ejército cuadren un dramatizado para hacer pasar por operativos unos artefactos explosivos y que a su vez, ellos llamen con el fin de quedarse con el dinero, es algo vergonzoso".

Por su parte, el senador del Partido de la U, Luis Guillermo Vélez, afirmó que este hecho, al igual que otros como el de Jamundí, "exigen una revisión clara de la organización de las Fuerzas Armadas, porque sobre ellas descansa la política de seguridad democrática y si pierden credibilidad, puede haber un resquebrajamiento en ese programa".

Sin dejar de reconocer la gravedad de los hechos y la desconfianza que podrían generar en la institucionalidad, el senador del PDA, Parmenio Cuéllar, vio como un hecho positivo que "el comandante del Ejército haya hecho la denuncia, porque demuestra que en ese nivel hay una decisión de no permitir esas conductas. En esa perspectiva, los hechos no perjudican a la institución en la medida que allí se tenga el valor de denunciar y sancionar".

Errores que golpean la credibilidad
Una seguidilla de escándalos ha sacudido a las Fuerzas Militares en los últimos meses, restando credibilidad a sus instituciones.

Torturas y violaciones
El primer escándalo del año sucedió en el departamento de Tolima, en febrero, cuando el comandante del Ejército, general Reinaldo Castellanos, dejó su cargo dos días después de conocerse que 21 soldados del Batallón Patriotas habían sido torturados y violados por sus  compañeros.

Matanza de Jamundí
El pasado 22 de mayo, 10 policías de la Dijín y un civil murieron en Jamundí, Valle, tras ser atacados por hombres del batallón de Alta Montaña del Ejército, comandado por el coronel Byron Carvajal, quien fue a parar a la cárcel junto con otros 14 militares señalados de homicidio agravado en concurso múltiple.

Comerciante desaparecido
En junio de este año, personal del Ejército interceptó en Bello al comerciante Carlos Manco, quien luego fue desaparecido. Por este hecho son procesados dos oficiales y dos soldados.

Mueren supuestos plagiarios El pasado 14 de agosto, en un supuesto  operativo antisecuestro en Barranquilla, unidades del Gaula del Ejército mataron a seis presuntos plagiarios. Luego el Ejército tuvo que salir a desmentir la versión y puso en manos de la Fiscalía General a los integrantes de la patrulla que participó en el hecho.

A estos episodios se suman otros ocurridos en la frontera con Ecuador y otras zonas del país, en la que algunos militares aparecen implicados.



Ejército reconoció el hecho y lo lamentó
"De acuerdo con las políticas de transparencia del Gobierno y para dar cumplimiento al compromiso que el Ministerio de Defensa y las Fuerzas Armadas han asumido con los colombianos, de informar cuando tengan conocimiento sobre hechos que supongan conductas indebidas por parte de miembros de la institución, lamento informar a la opinión pública:

El reciente atentado con un carro bomba en el que resultaron heridos varios soldados y muerto un ciudadano, que fue atribuido a grupos al margen de la ley, así como el supuesto decomiso de varios explosivos en los últimos dos meses, al parecer, no corresponde a la realidad.

Estos engaños podrían haber sido perpetrados por personas inescrupulosas entre las que se encuentran dos oficiales del Ejército. La Fiscalía General de la Nación que adelanta la investigación, cuenta con nuestro total apoyo.

Es de veras deplorable que estos hechos ocurran, pero el país debe tener la certeza de que seremos los primeros en comunicarlos a la opinión pública. Invito a los hombres y mujeres que desde las Fuerzas Militares sirven a la Patria con honor y firmeza a que continúen denunciando a quienes, traicionando los principios militares, incurran en actividades criminales. También invito a la ciudadanía a seguir denunciando cualquier irregularidad o hecho delictivo del que tengan conocimiento".