El cambio de jefatura en las Farc no implica un cambio estructural dentro de este grupo guerrillero.
En ese sentido, el nombramiento de Rodrigo Londoño Echeverry, alías "Timoleón Jiménez" o "Timochenko", como el máximo jefe de las Farc, reafirma el viejo ideal de esa organización de tomarse el poder por las armas.
De hecho, poco se distinguían "Timochenko" del ultimado "Alfonso Cano" ya que ambos provienen de una segunda generación de guerrilleros ideologizados, dogmáticos y militaristas. Al menos, así los define Camilo Gómez, excomisionado de Paz del expresidente Andrés Pastrana Arango (2000-2002), quien los enfrentó en una mesa de diálogos que no condujo a ningún lado en el Caguán.
En las dinámicas del grupo no había espacio para la esperanza civilizada. "Marulanda", "Reyes", "Iván Ríos" y "Cano" soñaban con llegar invictos a su proyecto de país. Por eso, diferenciaban la guerra del diálogos. Era un bloque monolítico que no permitía voces contrarias.
"Timoleón Jiménez", discípulo avanzado parece dispuesto a repetir la lección.
Otro conocedor del movimiento, Rafael Nieto, analista en Derecho Internacional Humanitario, considera que con su nueva cabeza, las Farc no se saldrán del cauce de su historia. Será más de lo mismo: guerra de guerrillas, lejos del contacto directo. Golpear y huir.
Treinta años en las Farc
Es ese mismo "Timochenko" quien deberá echarse al hombro la guerrilla más vieja del mundo. Una organización venida a menos, con ocho mil insurgentes, donde sus comandantes se encuentran incomunicados con los otros integrantes del Secretariado.
Ese guerrillero, con 30 años en las Farc (médico, exmilitante del Partido Comunista y experto en estrategia de combate), continuaría con el plan "Renacer".
Y en esta labor, según inteligencia militar, alias "Timochenko" aprovechará la ascendencia militar dentro de las filas de la guerrilla (más de la que tuvo alguna vez "Alfonso Cano") para unir en torno a su nombre todas las columnas y frentes de guerra.
A esa misma tropa guerrillera que una vez le puso su alias, que recordaba a Konstantinovich Timochenko, un militar destacado en la revolución rusa entre 1918 y 1919, ya que el actual cabecilla de las Farc se especializó en medicina y en contrainteligencia en la antigua Unión Soviética.
¿Diplomacia con Venezuela?
Un elemento nuevo que surge con el nombramiento de "Timochenko" como máximo jefe de las Farc, es la lucha que tendría que librar el Estado colombiano contra un cabecilla que puede estar refugiado en Venezuela.
Ayer, el ministro de Defensa Juan Carlos Pinzón, explicó que no tiene información que diga que "Timochenko" se encuentra en el país vecino. Sin embargo, Rafael Nieto dijo que si el Gobierno llega a tener indicios de que el jefe guerrillero se esconde en territorio venezolano "no se debe seguir guardando silencio".
"El tratamiento actual que se le da a esa problemática es imposible de seguir sosteniéndola. No debe haber tolerancia, porque si ese cabecilla está en este país no es posible mirar para otro lado".
De igual manera puntualizó el analista político Alfredo Rangel. "Si Las Fuerzas Militares saben que él está en el interior de nuestro país deben ubicarlo. Pero si hay indicios que esté en Venezuela pienso que el Gobierno utilizará las vías diplomáticas para que Chávez se comprometa y de esta manera ese dirigente salga de ese país".
Cosa distinta piensa el excomisionado Gómez, para quien el "notable mejoramiento de las relaciones diplomáticas entre Colombia y Venezuela deben conllevar a una cooperación" para que el guerrillero sea neutralizado. De todas maneras la persecución contra "Timochenko" se mantiene en Norte de Santander donde la Fuerza Pública asegura que tiene los días contados.
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