El plantón fue pacífico pero decidido. Entre las 9 y las 11 de la mañana se reunieron los médicos, enfermeras y el personal de los hospitales ESE San Vicente de Paúl de Caldas y San Rafael de Itagüí para llamar la atención sobre la crisis financiera que viven los centros hospitalarios y para solicitarle al Gobierno Nacional que emprenda acciones efectivas que les permitan seguir atendiendo con normalidad a todos los usuarios.
Hasta con oraciones que ellos mismos crearon y corearon, en Caldas mostraron su preocupación porque las deudas de las EPS, que suman 8.000 millones de pesos, los hizo pasar de ser una institución correcta con sus proveedores a una que incumple sus pagos.
A los empleados, contó Elkin Palacio subdirector administrativo, les sigue llegando a tiempo su nómina, pero la situación se torna cada vez más compleja. Allí los usuarios que esperaban en la reja de ingreso para poder acceder a servicios como citas y exámenes de laboratorio, tuvieron paciencia y entendieron las razones de la protesta. "Tienen toda la razón. Es que es un problema muy grave y no solo aquí. A nosotros ya nos ha afectado porque por ejemplo la medicina para mi mamá, que me la debían entregar en La Estrella, no me la dieron la última vez que fui a reclamarla ", contó Blanca Oliva Torres.
En las afueras del Hospital San Rafael se escucharon consignas como "exigimos que las EPS paguen" y "la iliquidez de los hospitales pone en riesgo la salud de los usuarios". Allí hasta los vecinos y amigos del centro se sumaron, porque, como afirmó María Victoria Rendón, "hemos recibido una buena atención y es triste que no les paguen a tiempo".
La gerente, Alexandra Zapata, confirmó que les deben unos 24 mil millones de pesos, sobre todo, las EPS del régimen subsidiado, esto ha traído como consecuencia la no atención a unos 120 mil usuarios y el incumplimiento a los proveedores y al personal que labora a través de cooperativas que llevan ya dos meses sin recibir su salario.
Alerta
El gremio de hospitales privados y la Asociación de Empresas Sociales del Estado de Antioquia (Aesa) emitieron una alerta sobre las altas sumas de dinero que les adeudan. A diciembre de 2010, la cartera de los hospitales públicos del país ascendían a 2,4 billones de pesos.
Luis Alberto Martínez, director de Aesa, denunció un "deterioro creciente del flujo de recursos" que se vería representado en un crecimiento de la deuda con los hospitales públicos del 25 por ciento con respecto al 2009.
"Los usuarios se están quedando sin atención", aseguró Martínez, quien además señaló que las autoridades de salud están "enredadas" en el manejo de la crisis.
Los voceros de Aesa se mostraron preocupados ante la falta de liquidez y advirtieron que las remisiones de pacientes a centros de alta complejidad en Medellín "terminan colapsando los servicios de urgencias de los hospitales públicos y privados".
La asociación de hospitales desmintió la versión del ministro de Protección Social, Mauricio Santamaría, según la cual su despacho está realizando desembolsos directos a los hospitales.
Los funcionarios del sector público y privado coincidieran en señalar que es el Estado el que más ha contribuido a la crisis. Las EPS intervenidas por él y de su propiedad, así como el Fosyga, mantienen en rojo las cuentas de las instituciones prestadoras de salud.
En el caso de Caprecom, del régimen subsidiado, numerosos hospitales mantienen interrumpida la atención de salud a sus pacientes por lo menos desde hace dos años. La Nueva EPS y el grupo Saludcoop también encabezan la lista de los más morosos.
Luis Fernando Restrepo, gerente de la ESE San Rafael de Yolombó, informó que debido a la problemática 25 profesionales han tenido que dejar sus trabajos en menos de un año. Los problemas también se han evidenciado en la entrega de medicamentos y en el alto número de remisiones a Medellín.
El hospital de segundo nivel, que atiende pacientes de 13 municipios del nordeste antioqueño, no cuenta en estos momentos con médico internista ni pediatra.
En el caso del Hospital San Juan de Dios de Rionegro, su gerente Gilberto Antonio Garcés señaló que la falta de pago provocó la interrupción de los servicios a los pacientes de la EPS Ecoopsos desde hace 24 meses. "Estamos es aguantando", dijo.