Pretender que un colegio llegue a niveles excelentes en procesos académicos, descuidando los procesos formativos es una ilusión.
Sólo quien reconoce la importancia de los valores es capaz de entregar lo mejor de sí en beneficio no sólo personal sino de los que le rodean.
Pretender educar con compasión sólo lleva al deterioro de los mismos valores que se quieren fortalecer. Nadie entrega lo mejor de sí, en tanto no se le exija: sólo la disciplina de trabajo arroja verdaderos frutos.
Es una lástima que algunos administrativos de la educación exijan a sus subalternos (docentes) resultados aprobatorios en contraposición a lo que es la exigencia educativa. ¿Quién puede ganar? ¿Quién puede aprender? ¿Acaso eso lo determina un número?
La verdad es que no. Lo determina la disciplina de trabajo con la cual se asuman las responsabilidades. Si bien es cierto, estamos en una sociedad llena de problemas y dificultades, no podemos autocompadecernos. Si en lugar de compasión por nuestros problemas, los tomamos como retos y desafíos la lucha nos llevará a la victoria. Eso es lo que finalmente hay que inculcarles a nuestros niños y a nuestros jóvenes, sólo la lucha constante por la superación, es la que con el tiempo arrojará los resultados esperados: Una nación pensante y competente.
Pico y Placa Medellín
viernes
7 y 9
7 y 9