El número de muertos en los incendios forestales que afectan a numerosas regiones de Rusia, y que han devastado centenares de miles de hectáreas de bosque, asciende ya a 48, informó este miércoles el ministerio de Situaciones de Emergencia.
"En total han muerto 48 personas", señala un comunicado del ministerio, que informa del hallazgo de ochos nuevos cadáveres en las labores de desescombro de casas quemadas por los incendios en días anteriores.
Según el parte oficial, en la últimas veinticuatro horas se declararon 403 fuegos en bosques y 13 en yacimientos de turba, un combustible vegetal altamente inflamable y difícil de apagar.
En ese mismo período fueron sofocados un total de 293 incendios forestales.
Actualmente, de acuerdo con los datos de Emergencia, en el país hay 520 incendios activos en una superficie de 188.500 hectáreas.
Más de la mitad de ellos, 310, se encuentran localizados y abarcan una superficie de 78.800 hectáreas.
El ministerio de Emergencia destacó que 58 de los incendios son de gran envergadura y afectan una superficie de 126.000 hectáreas, es decir, poco más de dos tercios de área total castigada por el fuego.
Humo espeso en Moscú
Los incendios descontrolados enviaron este miércoles la más espesa nube de humo niebla sobre Moscú.
Los pasajeros en el tren subterráneo moscovita dijeron que una neblina irritante cubría las plataformas, y la municipalidad advirtió que el humo conllevaba riesgos por ser portador de gases tóxicos, incluso anhídrido carbónico.
Hacia el este, los bomberos luchaban contra las llamas que se acercaban a una instalación ultrasecreta de investigación nuclear.
Los vientos secos enviaron nubes de humo niebla sobre Moscú que se hicieron más espesos el miércoles. Un manto de niebla oscurecía la capital y penetraba las líneas de trenes subterráneos.
A los 10 millones de residentes de Moscú se les advirtió que se cuidaran del humo contaminante, que proviene de incendios de turberas en el sur y el este de la ciudad. Las turberas fueron desecadas en la era soviética para extraer turba, lo que las hizo vulnerables a los incendios, particularmente en temperaturas calurosas.
Los indicadores de contaminantes en la capital llegaron a un nivel crítico en la noche del martes al miércoles e "incluso la gente sana debe tomar medidas preventivas", dijeron los meteorólogos de Moscú en una declaración. No especificaron las medidas convenientes, aunque las autoridades han instado a la gente a usar mascarillas faciales en exteriores.
"Me levanté en la madrugada y pensé que me moriría sofocada", afirmó Yadviga Pashkova, una ex maestra de escuela que vive en el sector central de Moscú. "Me sentí mal porque no había manera de evitarlo".
Controles en la estación nuclear
A unos 400 kilómetros al este, unos 2.000 soldados del ejército y personal de emergencia combatían las llamas que rodeaban la instalación de investigación nuclear en Sarov.
La situación allí era "tensa pero no crítica", dijo el viceministro de defensa Dmitry Bulgakov después que se despacharon equipos robóticos de bomberos al lugar durante la noche.
"No hay amenaza al Centro Nuclear Federal ni hay motivo de preocupación", dijo Bulgakov según la agencia noticiosa ITAR-Tass.
Se trata del principal centro de investigación nuclear de Rusia y el lugar de origen de las armas nucleares soviéticas.