El avance colombiano en innovación es admirado internacionalmente porque el país ha logrado mantener importantes índices de productividad y de crecimiento a pesar de la crisis global.
Aunque Colombia va por buen camino todavía faltan elementos de consolidación, como políticas públicas sólidas de largo plazo y el cambio de chip por parte de los empresarios. El COLOMBIANO habló en exclusiva con el experto internacional en innovación, el español Xavier Marcet, presidente de la Barcelona Drucker Society, que maneja el enfoque humanista del management.
¿Qué destaca de los proyectos de innovación en Latinoamérica?
"Primero que todo hay que decir que en estos momentos hay dos países en la región que se destacan en el tema, son ellos: Chile y Colombia, países emergentes mejor ranqueados en innovación y eso es de resaltar porque están haciendo las cosas bien".
¿La apuesta por la unión entre Empresa, Universidad y Estado, es la vía que garantiza la innovación?
"Sí, pero hay que aclarar que el trípode no se puede copiar del Silicon Valley en E.U., por ejemplo. Es un error común intentar copiar este modelo norteamericano e intentar montarlo en cada esquina. El éxito de esta triple hélice radica en que haya una masa crítica con talento innovador suficiente. Desde esta perspectiva prefiero inspirarme en esta hélice pero es ideal aplicarla a las necesidades particulares de cada país, basada en el talento local que permita no cortar y pegar. Más bien que permita desarrollar modelos propios".
¿Por qué dice esto?
"El mundo está lleno de fracasos de gente que ha querido montar el Silicon Valley, ubicando al lado una universidad con un poco de ayuda del Estado, pero las empresas no salen solas por esto".
¿Cuál es entonces la estrategia?
"Hay un factor clave de éxito que yo llamo la masa crítica de talento emprendedor, es decir, cuánta gente en un territorio está dispuesta a arriesgar. El talento emprendedor es la gente con talento en forma de T. El palo largo de la T es su profundidad en conocimiento de cosas, de tecnología; pero la parte trasversal de la T son sus habilidades blandas, su capacidad de sintetizar, de analizar, de comunicar. Este tipo de personas con capacidad emprendedora, con capacidad de riesgo es la que realmente marca la diferencia. El hecho de que existan empresas y universidades ayuda a que tengamos este perfil, para adquirir dinámicas de innovación y de emprendimiento, pero por sí solas no lo garantizan".
¿Qué hacer para que ese talento no sucumba en el intento?
"Las empresas mueren por falta de clientes. Es verdad que hay determinados niveles de riesgo que con ayuda externa, bien sea pública o privada, permiten pasar más fácil el denominado ‘valle de la muerte’".
¿Qué significa ese lapso?
"Esta es la fase que está entre los clientes pioneros y la masa crítica de clientes suficiente para poder sobrevivir. Las ayudas pueden facilitar para atravesar este valle. Pero finalmente el hecho de que las empresas subsistan va en la línea de la estrategia, del talento y la capacidad de riesgo que pueden acumular. Juntando esto con las ayudas que evitan los fallos de mercado, es cuando las cosas pueden funcionar. La base de todo esto radica en la capacidad y la calidad del talento emprendedor que tenemos".
¿Dónde deben centrar su tarea los empresarios?
"Muchas veces lo que impide la innovación es el éxito pasado, es decir, el hecho de haber logrado cosas antes nos lleva a mantener modelos, que cuando cambian los contextos, dejan de tener sentido. Este es un factor que nos cuesta mucho. Hay que aclarar que la innovación no consiste solamente en tener ideas, consiste en tenerlas y saber aplicarlas. Juntar creatividad y ejecución, nos cuesta salir de nuestra área de seguridad. No solamente de intuir por dónde van las cosas, de cuáles son las soluciones sino de ordenar nuestras empresas de un modo distinto para poder aplicarlas. Muchas veces lo que mata la innovación es la inercia".
¿Considera que la innovación es sinónimo de tecnología?
"Es mucho más que eso, suele haber cuatro ámbitos de la innovación: el primero es producto y servicio que pueden estar basados en tecnología. Un segundo ámbito es el que tiene que ver con procesos y aquí la tecnología también juega un papel fundamental pero no exclusivo. Otro ámbito es el que tiene que ver con los modelos de negocio, cómo y dónde ganamos dinero y aquí la tecnología no juega ningún papel. El último ámbito es cómo nos relacionamos con nuestros usuarios y aquí la tecnología es un comoditi, lo que cuenta realmente son otras cosas. No debemos confundir tecnología con innovación a pesar de que las nuevas generaciones reconozcan que la tecnología ha sido la gran aportadora de la innovación".
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