La Cámara de Diputados italiana organizó este domingo actos de homenaje a las víctimas de la mafia, y en particular, a dos de las más destacados figuras en la lucha contra el crimen organizado, los jueces Giovanni Falcone y Paolo Borsellino.
Decididos a acabar con la Cosa Nostra en la década de los años 80, Falcone y Borselino pusieron en marcha un "maxiproceso" judicial que sentó por primera vez a La Mafia en los tribunales.
Su lucha acabó con la imputación de 486 mafiosos, un acto sin precedentes que les costó la vida en 1992.
Hoy, veinte años después, su recuerdo sigue vivo y para demostrarlo, Italia organizó diversos homenajes, entre ellos el promovido por la Cámara de Diputados bajo el nombre La herencia de Giovanni Falcone y Paolo Borsellino. Para no olvidar.
Una iniciativa que consistió en un diálogo con las víctimas de la mafia y una posterior visita guiada por el interior de la Cámara baja para explicar cómo es el día a día de los políticos italianos.
A este evento, acudieron la presidenta de la Cámara, Laura Boldrini, su homólogo en el Senado, Piero Grasso, y la presidenta de la Comisión Nacional Antimafia, Rosy Bindi, entre otros.
"No habrá futuro para Italia mientras no erradiquemos la corrupción y la mafia del país", afirmó Bindi, antes de añadir que "la lucha contra el crimen organizado debe ser una labor conjunta de políticos, jueces y ciudadanos".
En este sentido, Bindi invitó a los dirigentes italianos a abordar en el Congreso el problema de La Mafia y a aprobar "una ley única" que suprima estas organizaciones delictivas.
Antes, se celebró un concierto, a cargo de la Aeronáutica Militar italiana, en homenaje a todas las víctimas en la Plaza de Montecitorio, donde se encuentra el Palazzo, sede de la Cámara de los Diputados.
El recuerdo de los dos jueces también permanecerá inmortalizado en la exposición fotográfica Falcone y Borsellino veinte años después, organizada por la agencia italiana Ansa, que se podrá ver desde el 23 de mayo hasta finales de septiembre en el 23 en Palermo, lugar en el que fallecieron los dos magistrados.
Giovanni Falcone murió el 23 de mayo de 1992, como consecuencia del estallido de una bomba de 1.000 kilos de explosivo, que fue activada a distancia cuando viajaba por la autopista de Trapani a Palermo (Sicilia).
Por su parte, el magistrado Paolo Borsellino fue asesinado, también por la mafia siciliana, el 19 de julio en el portal de la casa donde vivía su madre, en Palermo.
Los crímenes fueron ordenados por el capo Salvatore Toto Riina, capturado y trasladado en enero de 1993 a la cárcel de Uccidarone de Palermo, donde permanece actualmente.
A sus 83 años, el jefe de la familia de los "Corleonesi" acumula trece cadenas perpetuas, aunque esto no ha impedido que siga ejerciendo su poder y amenazando desde la cárcel a políticos y miembros de la justicia.