Las tensiones afloraron entre la aerolínea francesa Air France y la fabricante europea de aeronaves Airbus mientras crece la presión para explicar las causas del accidente aéreo de un vuelo entre Río de Janeiro y París en el 2009 usando datos recuperados de las cajas negras.
Las tensiones fueron provocadas inadvertidamente por un alto funcionario tras días de acusaciones en los medios y la revelación de que el avión Airbus A330 no sufrió mayores fallas antes de precipitarse al Océano Atlántico.
El presidente ejecutivo de Air France, Pierre-Henri Gourgeon, instó a los medios a permanecer en calma con respecto a las causas del accidente del 2009, que se espera que sean aclaradas en unas semanas.
"Es imposible hoy sacar conclusiones sobre cualquier tipo de responsabilidad", declaró en una rueda de prensa.
"Esperemos hasta que los expertos den un mensaje coherente antes de ir en una u otra dirección y especular", agregó, desestimando preguntas sobre su futuro como presidente ejecutivo del grupo franco-holandés matriz Air France-KLM <AIRF.PA>.
Pero en comentarios recogidos después por un micrófono y entregados a periodistas, Gourgeon indicó a un colega: "La forma en que responde es un poco descortés, pero debo hacerlo debido a Airbus".
Se dice que los funcionarios de Air France están disgustados debido a que Airbus rápidamente hizo saber que una lectura inicial de la información de las cajas negras no descubrió problemas mecánicos significativos al decirle a las aerolíneas que no planeaba nuevas recomendaciones de seguridad.
"No es un juego muy limpio", sostuvo una fuente familiarizada con la forma de pensar de Air France, quien agregó que Airbus había roto una convención.
La aerolínea parece particularmente disgustada de que el boletín de la industria apareció en el periódico francés Le Figaro, junto a un reporte que culpaba a los pilotos de Air France por el accidente.
La radio Europe 1 informó el jueves que no se podía culpar a los pilotos, lo que deja incertidumbre respecto de qué causó que el avión Airbus <EAD.PA> cayera al Atlántico, terminando con la vida de 228 personas el 1 de junio del 2009.
Las reputaciones de ambas compañías están en juego por uno de los desastres más impactantes e inexplicables del mundo y ambas enfrentan una investigación criminal, así como también posibles demandas de familiares de las víctimas.
La investigación de las cajas negras no sólo tiene lugar bajo la atenta mirada de los medios, sino también semanas antes de la feria del aire de París, durante la cual Airbus espera anunciar importantes órdenes de aeronaves.
¿Las causas?
Airbus ha negado haber filtrado el boletín de la industria, que fue enviado a cerca de 100 aerolíneas, pero la enorme atención de los medios por el documento ha nublado la atmósfera de la investigación.
"Nuestra relación con Air France es enérgica", dijo un portavoz de Airbus en Toulouse.
"Ellos están operando todos nuestros productos, incluyendo alrededor de 180 aeronaves. Compartimos con Air France los costos de la búsqueda y todos tenemos un interés en apoyar la investigación y el entendimiento de qué causó la trágica pérdida del vuelo 447", añadió.
Una portavoz de Air France también negó cualquier desacuerdo con Airbus.
Gourgeon, ex director de la autoridad de aviación civil de Francia, señaló que la historia ha mostrado que usualmente los accidentes aéreos no son causados por ningún evento individual.
"Un accidente es el producto de varios elementos que se juntan en un tiempo y lugar", sostuvo.
Air France ha revisado todas sus medidas de seguridad, añadió.
"Si a partir de la investigación aparece algo que ya no hayamos cubierto con medidas ya adoptadas, entonces las tomaremos para tener la certeza de que un evento como ese no vuelva a suceder", manifestó.
Gourgeon fue reelegido para el puesto de cuatro años por el consejo de administración de la aerolínea el jueves, pero la decisión debe ser aprobada por los accionistas en julio.
Cuando se le preguntó si sentía que su puesto estaba amenazado si Air France era hallada culpable en parte, Gourgeon dijo que la labor del organismo de investigación de accidentes francés, BEA, era establecer las causas o los fallos de seguridad, pero no atribuir responsabilidades.