La sociedad civil quiere que el directorio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) abra más espacios para que su voz sea escuchada.
Esa es la principal conclusión a la que llegaron líderes de ONG de toda América que participaron en la Asamblea de los pueblos, reunión alterna a la cumbre del BID.
Para Margarita Flórez, del Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), "con la actual crisis este mensaje toma mayor fuerza. La turbulencia económica, que no perdona ni a países desarrollados ni en desarrollo, puede dejar al continente más pobre, por eso el organismo multilateral debe conocer las necesidades de los latinoamericanos y suplirlas".
Durante la reunión con el presidente del BID, Luis Alberto Moreno, los representantes de la sociedad civil manifestaron que es imperante que el banco cambie su política para favorecer el desarrollo de la región. Consigna que también va dirigida a los gobiernos.
"Los intentos por acabar con la desigualdad se quedaron cortos. Lo paradójico es que tenemos un mensaje muy similar al que dejó el ex presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, quien fue categórico al señalar que hay que escuchar a los que están afuera, a la sociedad civil. Además, los espacios no se deben cerrar así sean voces críticas".
El segundo punto que destaca la dirigente tiene que ver con la posibilidad de implementar veedurías a los proyectos financiados por el BID. "Llevamos 15 años tratando de auditar las iniciativas en el campo social y ambiental sin ningún éxito".
Los líderes también sentaron su posición frente a la inyección de capital al organismo multilateral por parte de los 48 países miembros (180.000 millones de dólares). Y con un rotundo no dicen que este proceso se debe frenar hasta que el ente financiero no rinda cuentas sobre las inversiones, pues es injusto con los gobiernos sacar recursos de sus presupuestos en momentos que enfrentan problemas económicos, sin tener claridad sobre las finanzas del BID.
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