Al norte de Kosovo, justo donde hay más tensiones con el vecino al que enfrentó hace años en una cruenta guerra (Serbia), se respiraba ayer preocupación por saber cómo se desarrollaba una crucial jornada de elecciones municipales en el naciente país.
Eran las primeras votaciones en paz, pero las heridas entre albaneses y serbios todavía se resisten esporádicamente al mandato de la tolerancia y la razón. En la norteña ciudad de Mitrovica hubo varios incidentes violentos. En tres escuelas que servían como punto de votación en el sector serbokosovar, encapuchados irrumpieron, lanzaron gases lacrimogenos e incendiaron las urnas de votos.
Inmediatamente después de conocido el hecho, se desplegó un grupo de blindados de la policía europea, acompañado por helicopteros que sobrevolaron la zona. Los observadores internacionales que supervisaban el proceso evacuaron en varios jeeps. Por lo tanto, la votación en la simbólica ciudad se suspendió hacia las 17 horas, tras los ataques.
Estas elecciones municipales son clave para ambos países. La Unión Europea está estudiando su posible entrada, en especial la de Serbia, al grupo continental. Pero la supedita a que colaboren en la consolidación de la paz y la democracia en Kosovo. Para este cometido el organismo pidió que ambos países se aseguraran de que las elecciones de ayer llegaran a buen puerto, más cuando existe todavía un gran contingente de serbios en el norte que podía verse enfrentado a los albanokosovares.
El gobierno de Serbia alentó a los serbokosovares exiliados a que retornaran a Kosovo para que votaran y defendieran los intereses del país. Según lo decía Marko Djuric, consejero de la Presidencia, antes de los comicios, "se libra la batalla por la persistencia de Serbia en Kosovo".
Horas antes de la votación, pueblos del norte de Kosovo como Zvecan y por supuesto Mitrovica se vieron inundados de buses provenientes de Serbia con votantes. Esto no impidió que dicha región registrara la menor participación: 12 por ciento frente a un 32 por ciento en el resto del país.
La baja votación y los incidentes violentos son una muestra de la poca integración de los serbokosovares. Como era de esperar, los nacionalistas y albaneses Liga Democrática de Kosovo (LDK) y Partido Democrático de Kosovo (PDK), este último liderado por el primer ministro Hashim Thaçi (uno de los principales gestores de la independencia del país), barrieron en las elecciones. Según los conteos, con el 50 por ciento de las mesas escrutadas y al cierre de esta edición, tres de las cinco principales localidades del país quedan nuevamente bajo su liderazgo. Incluida la capital del país, Pristina.
A pesar de los incidentes al norte de Kosovo, hubo espacio para poder empezar a recorrer el camino por una democracia tolerante entre etnias. La situación entre ambos países puede mejorar a largo plazo.
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