Fusionar no es privatizar. Y en el caso de la transformación de Une para dar vía libre a una fusión, el Concejo acertó al aprobar la iniciativa y, además, blindar la empresa.
Por las modificaciones al proyecto de acuerdo quedó definido que la nueva sociedad que resulte de la eventual fusión de Une y la multinacional Millicom conservará la condición de empresa de economía mixta.
La decisión democrática, no exenta de tensión y de acerbas críticas a quienes votaron favorablemente, cumplió el objetivo de preservar el patrimonio público, pues EPM conservará la mayoría accionaria y por ende el control de la sociedad, así el manejo operativo quede en manos de Millicom.
En este blindaje, Une EPM Telecomunicaciones conservará su razón social, su naturaleza descentralizada del orden municipal, los controles fiscales, disciplinarios y políticos. Y su sede principal será Medellín, donde se asentarán tres mil nuevos empleos.
La decisión de la fusión no solo beneficia a Une, cuyas proyecciones económicas la mostraban como una empresa inviable, sino que le permitirá a EPM impulsar sus otras empresas para cumplir su nueva mega de US$ 16.000 millones y consolidarse, en una década, como uno de los 50 grupos empresariales más importantes en América Latina.
La ciudad también gana en la medida en que no verá disminuido el monto de las transferencias anuales de EPM y recibirá un billón de pesos adicional como resultado de la fusión.
El Concejo cumplió con lo que legalmente le competía. Viene ahora un proceso en el cual la responsabilidad de la fusión recae en los directivos del Grupo EPM y de Une. Y hay que encender todas las alarmas para evitar una mala negociación, pues en el sector de las telecomunicaciones EPM tiene antecedentes infortunados.
Los funcionarios deben tener la diligencia debida para garantizar que se cumplan los compromisos y que los informes sobre la solvencia y situación económica del socio elegido se ajusten a la realidad. Su obligación será la de verificar toda la información contable antes de concretar el negocio para que este sea positivo para la ciudad, dueña de la empresa.
El Concejo, la Alcaldía y la comunidad en general, tienen que estar vigilantes para que la negociación para la fusión no esté en contravía de lo planteado por EPM en los debates.
Une y Millicom tienen que comprometerse con la adopción de un código de buen gobierno corporativo que rija la nueva sociedad, para asegurar su manejo transparente y su responsabilidad social. Y esto exige una rendición de cuentas periódica, clara y no negociable sobre el cumplimiento de los compromisos adquiridos.
Algo que no ha sido suficientemente sopesado es que el mercado colombiano requiere de empresas de telecomunicaciones fuertes, competitivas y sostenibles en el tiempo, para evitar una monopolización de las telecomunicaciones.
Es una buena señal que Tigo, en asocio con ETB, se haya presentado a la subasta de 4G, pues en caso de obtener la licencia, podría significar mayor beneficio para la eventual fusión.
Para la región y el país resulta muy positivo contar con una empresa robusta a partir de la incorporación de una multinacional, líder en el campo de la telefonía móvil a nivel mundial. Pero ante todo, significa sumar sinergias y disponer de un portafolio integrado de servicios móviles y fijos de telefonía, que brinde la posibilidad de una competencia en servicios y en tarifas, donde el ganador sean todos los usuarios.
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