Hace unos 40 años, en Bangladesh había solo un teléfono por cada 500 personas. Y la mayoría de aparatos, en zonas urbanas.
Así lo dijo Iqbal Quadir en el II Foro Base Internacional, que terminó ayer en Plaza Mayor, donde destacó que ahora la relación en su país es de un teléfono por cada dos personas.
Comprendiendo las dificultades de los campesinos de su tierra para trabajar con problemas de comunicación, Quadir se ingenió la manera de llevarles la telefonía celular.
En este proyecto, las alianzas con el Gobierno bangladeshí y con el sector financiero y el microcrédito fueron una ayuda importante para que Grameenphone, la empresa que fundó, llevara comunicación al campo de aquella nación.
Ante 800 espectadores nacionales e internacionales y de los sectores público y privado, el bangladeshí, profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), aseguró que la energía para transformar la sociedad está en la base de la pirámide y que la gente, por naturaleza, quiere mejorar sus condiciones.
"La población paga por las cosas cuando le mejoran la productividad", afirmó el académico, uno de los pioneros de los negocios incluyentes.
"¿Por qué hay móviles en todas partes del mundo y no acueducto, por ejemplo? Porque aumentan la productividad de las personas. Hay barreras difíciles de superar y ellos les ayudan a hacerlo", dijo el expositor ante un público interesado en las posturas sobre el desarrollo de mercados en la base de la pirámide.
Para Quadir, la comunicación es fundamental en la economía y señaló que, al pensar en desarrollo, lo más importante es mejorar las condiciones del terreno, como transporte y hábitat.
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