El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) aumentó este viernes la presión contra Irán al adoptar de forma casi unánime una resolución que expresa su "profunda y creciente preocupación" por los indicios de que ese país estaría trabajando en el desarrollo de bombas atómicas.
Sólo Cuba y Ecuador se pronunciaron en contra de la resolución e Indonesia se abstuvo, pero los otros 32 países de la Junta de Gobernadores del OIEA votaron a favor del texto, elaborado por Alemania, China, Francia, Estados Unidos, Reino Unido y Rusia.
La resolución, la undécima desde que se iniciaran las investigaciones sobre Irán en 2003, exige que Teherán cumpla "plenamente y sin demora" todas sus obligaciones internacionales, de acuerdo con las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU.
Además, considera "esencial para Irán y el organismo que se intensifique el diálogo enfocado a la resolución urgente de todos los asuntos sustanciales pendientes", una mención a las dudas por resolver sobre la verdadera naturaleza del programa atómico iraní.
Aunque la resolución no amenaza con referir de nuevo al Consejo de Seguridad los incumplimientos iraníes, sí que emplaza al director general del OIEA, Yukiya Amano, a que en su informe de marzo explique si Irán ha accedido a lo que se le exige en la resolución.
Las grandes potencias autoras del texto, el llamado "grupo 5+1", llevan años tratando de negociar con Irán una salida dialogada al contencioso.
Con esta resolución la comunidad internacional quiere enviar un "mensaje simbólico" a Irán de que su falta de cooperación no es aceptada, indicaron fuentes diplomáticas en Viena.
El malestar se debe al informe publicado la semana pasada por Amano, en el que se incluye una larga lista de acusaciones contra Irán, basadas en informaciones recibidas por los servicios de inteligencia de una decena de países.
Según las informaciones que maneja la agencia atómica de la ONU y que Amano considera "fiables" y "consistentes", los iraníes estarían desarrollando un "diseño propio" para un arma nuclear.
Además, el director general habla en ese informe de experimentos con explosivos especiales y modelos informáticos y del desarrollo de detonadores, entre otras actividades relevantes para el desarrollo de una bomba.
Irán se niega desde hace años a responder a estas acusaciones, que considera "mentiras" e "invenciones".
El representante iraní, Ali Asghar Soltanieh, se mostró este viernes indignado por el hecho que el OIEA haya publicado una lista de alegaciones.
En un largo discurso ante la Junta, Soltanieh manifestó que el informe de Amano es "poco profesional, desequilibrado, ilegal y politizado".
"Irán no es tratado de forma justa", aseguró antes de anunciar que Teherán ha decidido no acudir la semana próxima a un foro organizado por el OIEA para analizar vías para crear en Oriente Medio una zona libre de armas nucleares.
A este encuentro, el primero de estas características organizado por el OIEA, están invitados todos los países de la región, incluidos Israel e Irán.
El embajador estadounidense ante el OIEA, Glyn Davies, manifestó este viernes que "Irán no debe matar al mensajero, sino que debe empezar a responder a las dudas que tiene la comunidad internacional".
Por su parte, el embajador cubano ante el OIEA, Juan Carlos Marsán Aguilera, explicó que su país votó en contra por considerar que "la resolución es inoportuna y no aporta (nada) al clima de confianza necesario para solucionar el conflicto".
El Consejo de Seguridad de la ONU exige desde el año 2006 que Irán suspenda su programa de enriquecimiento de uranio y permita el acceso libre y sin previo aviso de los inspectores del OIEA.
Estados Unidos y la Unión Europea temen que la República Islámica esté trabajando, bajo el paraguas de un programa nuclear civil, en las capacidades para desarrollar un arma atómica.
Mientras que Estados Unidos e Israel no descartan un ataque militar contra Irán, los demás países occidentales quieren más sanciones contra Teherán para forzarle a que coopere.
Teherán rechaza las alegaciones diciendo que sus investigaciones sólo tienen fines pacíficos, como la generación de energía eléctrica y la producción de isótopos para la lucha contra el cáncer.