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HISTÓRICO
La poesía que brota de la tierra
  • La poesía que brota de la tierra | Hoy habrá lecturas en Museo de Antioquia, Confiar, El Teatrico, Convivamos, Teatro Pablo Tobón y Hora 25. FOTO HENRY AGUDELO
    La poesía que brota de la tierra | Hoy habrá lecturas en Museo de Antioquia, Confiar, El Teatrico, Convivamos, Teatro Pablo Tobón y Hora 25. FOTO HENRY AGUDELO
Por JOHN SALDARRIAGA | Publicado el 22 de julio de 2014

Es necesario que respetes todo cuanto existe en la tierra. Porque la madre tierra provee nuestros alimentos, nos fortalece. Cuando morimos, nos recibe en sus entrañas.

Si tienes respeto por ti misma, por las otras personas y por tu entorno estarás bien en el mundo.

He conocido personas en la Sierra Nevada que no han ido a la escuela, ni hablan español, pero hablan muy bien su lengua y poseen gran sabiduría. Hablan del cuidado de la naturaleza.

Estos párrafos son fragmentos de las conversaciones de poetas del Festival. Porque los poetas, en el Festival, no solamente leen poemas. Llevan un mensaje de fraternidad entre los pueblos y hablan de las costumbres de su tierra.

Ayer, en la Casa de la Memoria, cantores de pueblos de América, Europa y África se reunieron para conversar de tradiciones y creencias. Casi no leyeron obras literarias, pero en un mundo como el nuestro, donde lo espiritual está sometido por el materialismo, las cosas que hablaban parecían poesía.

Hugo Yamioy, de la nación Kansá, cercana al Putumayo, habló de la necesidad de mantener una vida armónica con la naturaleza. Luego de decir que casi todos los pueblos poseen una planta sagrada, mencionó que la del suyo es el Yagé y leyó un poema al respecto: Esta es la planta que cura el espíritu agobiado/ la traigo para que la bebas:/ en ella encontrarás el refrescamiento de la memoria/ voces susurrando desde el interior de tus secretos... Y siguió. Hasta terminar: el equilibrio de tus pasos lo sostiene tu espíritu/ tus pies solo caminan.

Préstame tus oídos
Gcina Mhlophe, de Suráfrica, contó sus vivencias en un pueblo donde valen la palabra y el camino. Dijo que al entrar en la Casa de la Memoria sintió el peso de las palabras que no se dijeron, las canciones que no se cantaron... aludiendo a víctimas de conflictos y a sus parientes, quienes conforman el público del lugar, el cual ella quiere emular en su país.

¡Hyiiiní ¡Hoyina…/ Préstame tus oídos, pueblo de mi tierra/ Préstame tus oídos y te traeré un mensaje/ Estamos hoy aquí porque estaba predestinado,/ Hace mucho tiempo, este día estaba prefigurado/ Por nuestro creador Qamata, junto con nuestros ancestros (...). Parte de un poema suyo que no leyó.

"Me daba cuenta que crecía con los ciclos del maíz, del frijol, de la calabaza; en fin, todos los productos que constituían la base de nuestra alimentación", reveló Natalio Hernández, de la nación Náhuatl, de México. Y leyó: Canto a la vida/ al hombre/ y a la naturaleza;/ a la madre tierra,/ porque la vida es flor/ y es canto;/ es, en fin, flor y canto.

De la nación Sami, de Noruega, habló la rubia Synnøve Persen: "Escribo poesía en mi lengua materna, ante todo, porque es el idioma más cercano a mi corazón, la lengua sami tiene todas las palabras que necesito". Lengua que hablan unas 20.000 personas. Este idioma le permite decir: La madre del océano/ respira con el mar/ se mece en los brazos del viento/ se arremolina con el eco de los árboles/ brilla en el arcoiris/ cuida a sus hijos/ en el invierno (...).