La trata de personas y los delitos conexos generan unos 30.000 millones de dólares al año a nivel mundial y 16.000 millones de dólares en América Latina, en donde afectan a más de nueve millones de personas, denunció este lunes en Guatemala la Organización de Estados Americanos (OEA).
A partir de esas cifras representantes de los países del continente iniciaron este lunes en la capital guatemalteca la discusión sobre estrategias conjuntas para hacer frente a ese flagelo, en el marco de la III Reunión de Autoridades Nacionales en Materia de Trata de Personas.
La cita de dos días, que fue convocada por la OEA, y que se celebra en un hotel del sur de la capital guatemalteca, reúne a funcionarios y representantes de organizaciones no gubernamentales que trabajan en la prevención y atención a las víctimas de esos grupos.
Albert Ramdin, secretario general adjunto de la OEA, durante la inauguración del encuentro, detalló que a nivel mundial la trata de personas "es una industria" que cada año genera ganancias por 30.000 millones de dólares y 16.000 millones de dólares en América Latina, y que en ésta zona más de nueve millones de personas son víctimas de ese delito.
Ramdin instó a los países de las Américas a "unir esfuerzos" para terminar con ese flagelo que afecta principalmente a niños y mujeres en situaciones de riesgo.
Según cifras del organismo, más de 1,2 millones de niños, niñas y adolescentes de América Latina, son víctimas en la actualidad de esos grupos criminales que aprovechan su vulnerabilidad para arrastrarlos hacia la prostitución y el trabajo forzado, entre otros delitos.
Ramdin advirtió a los participantes del encuentro, sobre "el aprovechamiento" que los criminales hacen de las nuevas tecnologías de la comunicación para ampliar sus redes delictivas, y alentó a los países a tomar en cuenta esas realidades al momento de diseñar sus estrategias de combate y prevención.
La OEA reconoció que se registraron "éxitos y avances importantes" en los diferentes países del continente que han aprobado leyes modernas para hacer frente a estos delitos, pero señaló que "aún falta" camino por recorrer, principalmente en lo relacionado con la atención y rehabilitación de las víctimas.
"Una persona tratada es mucho, es demasiado", y por lo tanto no solo se debe legislar y coordinar acciones conjuntas para abolir la trata de personas y los delitos que se derivan de ésta, sino también "proteger y ayudar a las víctimas", anotó Ramdin.
Los países americanos, agregó, deben de trabajar "para prevenir este delito, pero también para castigar a quienes lo cometan", así como "hacer esfuerzos para rehabilitar a las víctimas por medio de campañas de concienciación, planes, políticas y estrategias nacionales y regionales".
Las reuniones anteriores se realizaron en la isla Margarita (Venezuela) en 2006, y en Buenos Aires (Argentina), en 2009, en las que se estudiaron los mecanismos de cooperación integral entre los Estados para asegurar la protección y asistencia a las víctimas, la prevención del delito y la penalización de sus autores.