La casi segura no realización de la cabalgata o desfile a caballo en la Feria de Flores 2014, debe servir a las autoridades públicas y privadas para concertar esfuerzos que, en el futuro, concilien tantos intereses ciudadanos que confluyen en torno a ese evento multitudinario.
Desde la defensa de los animales, para que no sufran maltratos en el recorrido, como también para que no haya desmanes ni excesos por parte de los jinetes y del público. Igual para que un desfile a caballo no lleve a la ciudad al colapso vehicular.
El Concejo trazó unas normas que a juicio de los caballistas son difíciles de cumplir y deben ser revisadas. Pues es hora de que las partes se pongan en esa tarea.
No creemos que la manera de resolver los problemas que traen los eventos multitudinarios sea acabarlos. La ciudad debe demostrar que la cabalgata no le queda grande.
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