HISTÓRICO
Mao alcanza grado de trotamundos
Wilson Díaz Sánchez | Publicado el 24 de julio de 2009
Ocho países y 10 clubes. A sus 29 años de edad, el antioqueño Mauricio Molina se convirtió en el jugador antioqueño más internacional y el segundo del país después de Hámilton Ricard que actuó con 11 elencos de nueve naciones, y ya está retirado de la competencia.

Faustino Asprilla, también por fuera de las canchas, con siete países y nueve escuadras, sigue en esta lista de trotamundos criollos.

Molina acaba de pasar del Santos de Brasil al Seongnam Ilhwa, de Corea del Sur, luego de permanecer año y medio en el equipo que hizo famoso Pelé. A Mao, como se le conoce en el mundo del fútbol, el calificativo de gitano le cae de perlas, pues luego de sobresalir en Colombia también probó suerte en México, Argentina, Paraguay, Brasil y en ligas tan exóticas como las de Emiratos Árabes Unidos y Serbia.

Ni algunos jugadores más brillantes del país, entre ellos Faustino Asprilla, Carlos Valderrama, Freddy Rincón, Juan Pablo Ángel, Iván Ramiro Córdoba y Víctor Aristizábal, para solo mencionar algunos, lograron en toda su carrera la experiencia y el recorrido que Mao acumula en once años como futbolista profesional.

A esta hora, Molina, nacido en Bello y formado en el Club Sajo, del profesor Bogotano González, realiza la pretemporada en España y tiene pendiente un juego amistoso con el Sevilla.

Mientras tanto, su esposa Laura Casas prepara maletas para irse a Corea del Sur, donde la espera otro capítulo de esos a los que ya está acostumbrada. "La adaptación es difícil cuando se va a un país donde se habla un idioma diferente al español, pero los niños se acostumbran fácil", dice.

Y recuerda que en Argentina y Paraguay encontró en las esposas de Fabián Vargas, Andrés Pérez y Vladimir Marín, compañías que le hicieron más llevadores los días. Otra historia fue en Serbia donde no conocía a nadie, pues a Emiratos Árabes Unidos no alcanzó a ir porque estaba en embarazo de su hijo Alejandro, quien nació dos días antes del regreso del mediocampista a Medellín.

"Cuando estamos en un lugar lejano nos unimos en familia y compartimos todo el tiempo juntos", cuenta la paisita Laura.

En Brasil, donde estaban felices por el buen ambiente y el cariño de la afición del Santos hacia Mao, nació María del Mar, quien tiene un año de edad. Y el pequeño Alejandro ya hablaba el portugués.

Carrera de oportunidades
Laura, que esta vez tomó la vocería ante la imposibilidad de una comunicación directa con su esposo, señala que tantos equipos y países dan la sensación de inestabilidad, pero coincide con Molina en que las oportunidades en el deporte hay que aprovecharlas. Además, anota, "los clubes son los que buscan a Mao y casi siempre adquieren los derechos deportivos". Aquí también cuenta la habilidad de sus representantes y empresarios.

"Él siempre me consulta a la hora de recibir ofertas, pues dice que lo fundamental es que los niño y yo estemos bien". Así sucedió en días recientes, cuando después de buscar información de Seúl, donde vivirán, por internet, aceptaron el reto. Las fotografías que vieron les mostraron una linda ciudad, concepto que le ratificó el jugador cuando llegó allí.

Mao, con su fútbol, se fue a conquistar a Corea del Sur.