Cintillo de indicadores económicos Colombia

Pico y Placa Medellín

viernes

7 y 9 

7 y 9

Pico y Placa Medellín

jueves

3 y 6 

3 y 6

Pico y Placa Medellín

miercoles

0 y 2 

0 y 2

Pico y Placa Medellín

martes

1 y 4  

1 y 4

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

5 y 8  

5 y 8

Más fácil criticar que agradecer

  • Cristina De Toro R. | Cristina De Toro R.
    Cristina De Toro R. | Cristina De Toro R.
07 de julio de 2010
bookmark

Nunca antes un presidente había terminado su período de gobierno, que en este caso particular fueron dos, con un índice de popularidad tan alto, como cuando empezó: 78%.

Además, si se tiene en cuenta que ese indicativo no es el resultado de un sentimiento inspirado en la nostalgia de su partida, puesto que, prácticamente es el mismo porcentaje de aceptación que se mantuvo durante los ocho años de su permanencia en el poder (salvo pequeñas variaciones), quiere decir que la calidad de su ejercicio no admite discusión.

No nos equivocamos entonces quienes hace ocho años votamos por el señor Álvaro Uribe Vélez, ni cuando hace cuatro años nuevamente confiamos el destino de nuestra patria en sus manos. El legado que nos deja el Presidente, sí, escrito así con mayúsculas, quedará grabado no solamente en los anales de la historia, sino también en el corazón de la gran mayoría de los colombianos.

Los que tenemos la suficiente memoria y nos acordarnos cómo estaba Colombia cuando él llegó, no tenemos más que palabras de agradecimientos para quien nos devolvió la patria, luego de quitársela a los narcoguerrilleros y a los paramilitares que se la habían tomado y nos tenían acorralados. Ahora, los acorralados son ellos.

El Presidente Uribe nos entrega hoy un país diferente, viable, con ilusiones y esperanzas. Una Colombia digna para propios y extraños. Una Colombia libre y próspera que nos puede brindar miles de oportunidades. Un país fortalecido que ahora es atractivo para los inversionistas de cualquier parte del mundo. Si bien es cierto que aún falta mucho por hacer y que hay cosas por corregir, también es cierto que deja sentadas las bases para seguir con las transformaciones que el país requiere.

Que cometió errores, que tuvo varios desaciertos, es un asunto que nadie va a negar. Claro, porque no teníamos a Dios como presidente sino a un simple mortal como cualquiera de nosotros (de carnita y huesitos, como diría él).

Sin embargo, hay que reconocer que fue un hombre honrado, decente, que siempre actuó de buena fe, que aceptó sus errores y supo presentar disculpas. Un hombre que se entregó, como ninguno otro lo había hecho antes, a trabajar en cuerpo y alma por este país y por su gente.

Un hombre valiente y frentero que les puso la cara a todas las dificultades, incluso, a los gravísimos problemas que heredó por la ineptitud de sus antecesores.

Sin embargo, no deja de ser muy irónico que mientras en su propia tierra hubo quienes se dedicaron con animadversión a criticarlo, a calumniarlo y a buscarle por cualquier medio la caída, en otros países, en cambio, no han hecho más que exaltar sus éxitos y reconocer los importantes logros que ha conseguido para Colombia. Ciertamente, es más fácil criticar que agradecer.

Me uno a los miles de colombianos que el domingo pasado marcharon por las distintas ciudades del país como muestra de gratitud y a los que por cualquier razón no pudieron hacerlo pero se sienten igualmente agradecidos. A los que jamás olvidaremos al hombre sencillo, al antioqueño, al incasable trabajador que hizo tanto y con tanto amor por nuestra patria. Al presidente que supo interpretar el querer y el sentir de su pueblo.

Gracias presidente Uribe por recuperar el país y por permitirnos ver el futuro con esperanza. Gracias, por hacernos respetar y devolvernos el orgullo de ser colombianos.

¡Que Dios se lo pague señor Presidente!

Te puede interesar

Las más leídas

Te recomendamos

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD