En el predio El Caracol, a una cuadra de la Terminal del Norte, el sonido de sierras, latas y soldadores se mezcla con la música de las grabadoras de mecánicos de carro pesado y liviano que trabajaban en Naranjal.
Pasaron buena parte de sus vidas en aquel barrio de la comuna Laureles Estadio, donde ahora se adelanta el plan parcial de renovación urbana más importante de Medellín.
Tendrían motivos para estar tristes, pero no. En su mayoría están contentos y confiados en que en Caribe los clientes los acompañarán.
El santandereano José Díaz lleva 23 de sus 62 años en la ciudad y los últimos 6 los trabajó en el Taller y Parqueadero Arrabal. Siempre, en la mecánica. Ahora, con sus hijos, pinta latonería de camiones.
Llegó hace 20 días a El Caracol y dice que, aunque el puesto de trabajo es más estrecho que el de Naranjal, están bajo techo y cómodos. "Para reubicarnos hicieron un censo. El punto es muy bueno porque por aquí pasan carros que vienen de la costa y, si bien allá estábamos cerca de Barrio Triste, donde conseguíamos repuestos, acá tenemos a Caribe a una cuadra y ahí hay de todo", comenta.
Willington Borja, de 37 años, dice que estudia mecánica automotriz en la práctica, donde mejor se aprende, y se ríe. También está amañado porque vive en Aranjuez y en 20 minutos se va para la casa caminando. "Los clientes de nosotros saben que estamos acá", apunta.
Eso sí, reconoce que unos compañeros se molestaron porque en El Caracol tuvieron que hacer arreglos, como llenar huecos con cemento para ubicar la maquinaria.
Dayron Silva, quien lleva 30 años en el oficio, sobre todo en chasises, sí es escéptico con el cambio. "El nuevo lugar es agradable, pero la reubicación de la clientela se puede demorar. No tenía muchas ganas de salir de Naranjal, por pereza al trasteo. Vivo más arriba de La América y me toca coger bus y metro, mientras que antes, solo un bus".
Por su parte, Gildardo Cardona, mecánico de vehículo liviano, fue el primero en arribar a El Caracol, el 27 de septiembre. No quería mudarse porque el lote tenía mucha maleza, pero ya, con los contenedores temporales que está instalando la Empresa de Desarrollo Urbano (EDU) para el trabajo de estos hombres, está contento y dice que no ha perdido clientes. Al Municipio le pide una puerta en la autopista Norte para el acceso de usuarios y trabajadores, pues hoy la entrada es por la Regional, lo que implica darle la vuelta a la manzana.
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