Dicen que para los futbolistas es un sueño jugar un Mundial, pero ese sueño es mejor si, además de jugarlo, también pueden dirigirlo.
En Brasil serán 9 los entrenadores que jugaron mundiales, pero sólo dos de ellos campeones: el alemán Jürgen Klinsmann y el francés Didier Deschamps.
Todos colgaron los guayos, pero les fue imposible abandonar el fútbol y hubo quien los recuperó para que compartieran sus conocimientos.
Klinsmann fue un delantero rápido, peligroso y goleador y fue gran figura de la Alemania campeona de 1994.
"Dejar el fútbol es como abandonar todo lo que te hace feliz en la vida. Es como dejar a tu familia, tu hogar. Si sigues siendo valioso desde otros aspectos es importante compartir tu conocimiento", ha reiterado el técnico alemán en varias entrevistas.
No ha sido ajeno a la polémica, pero es un hombre firme en sus decisiones. La última por la que ha recibido grandes críticas fue por haber dejado fuera del Mundial a Landon Donovan, el gran referente del equipo estadounidense.
El caso de Didier Deschamps no es muy diferente fue capitán de Francia en el Mundial del 98. Era un volante recio, pero de buen manejo de balón y ejercía un liderazgo fundamental en el equipo galo.
Para él arreciaron las críticas al dejar por fuera de la plantilla de 23 a Samir Nasri, posiblemente uno de los futbolistas franceses más técnicos de los últimos tiempos.
Habrá que ver cómo les va en el Mundial a ellos dos y los otros siete técnicos con sus mismos antecedentes.
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