El mal de alzhéimer es una temible dolencia en las edades avanzadas pues quienes lo sufren van perdiendo la memoria y olvidando los nombres de las cosas y las personas hasta llegar a un estado en que no reconocen ni a los más allegados de su entorno.
Pero también ocurren situaciones que hacen realidad algo que escribió Hal Boyle : "La memoria es el jardín más bello que existe. En ella, ya sea invierno o verano, las semillas del pasado están latentes, y prontas a florecer en el instante en que la mente quiera darles vida".
Esto explica por qué una persona con esa enfermedad avanzada trata de rezar avemarías cuando escucha el rosario, y en el comedor bendice la comida cuando ni siquiera recuerda los nombres de quienes la acompañan en la mesa, que olvidaron bendecir.
Esto es fruto de normas de su plan de vida practicadas durante años que quedaron latentes en su deteriorada memoria.
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