A dos años y once meses de que el mundo se indignara ante el intento de asesinato de la pakistaní Malala Yousafzai (el 9 de octubre de 2012 en Mingora), por entonces de apenas 15 años, en manos del grupo terrorista Tehreek-e-Taliban, fuerzas del gobierno se acercaron a la justicia en el caso al capturar ayer a diez insurgentes implicados en el ataque.
Un portavoz de las autoridades, Asim Bajwa, informó en rueda de prensa que se arrestó a Israr ur Rehman, uno de los autores del ataque al autobús escolar en el que viajaba la activista por la educación femenina. El oficial aseguró que Rehman dio a las fuerzas pakistaníes información que permitió seguir la pista a los demás miembros del grupo.
Malala era blanco del grupo extremista por haber aparecido en el documental estadounidense "Pérdida de Clases: La muerte de la educación de la mujer" (2009), en el que concientizaba sobre la precaria situación de las mujeres en el sistema educativo pakistaní.
La noticia fue calificada como un hecho "positivo" por expertos como el Imam Julián Zapata, director del Centro Cultural Islámico de Colombia: "Es justo con Malala, una musulmana moderada tal como la heroína del país, Benazir Bhutto, primera ministra que lucho también por esos derechos, y que fue asesinada por uno de los tantos grupos extremistas que hay en Pakistán: Una amenaza para la estabilidad del país y la región".
"Es positivo el hecho para una nación de mayoría moderada, pero que tiene problemas en las regiones por el extremismo. Ahora resta ver que se condene a los capturados, porque la justicia de dicho país ha estado infiltrada por estas sectas salafistas".
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