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HISTÓRICO
PAZ, PERO NO A CUALQUIER PRECIO
  • SANTIAGO SILVA JARAMILLO | SANTIAGO SILVA JARAMILLO
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Por SANTIAGO SILVA JARAMILLO | Publicado el 16 de mayo de 2012

La agenda nacional vuelve a revolotear alrededor de la idea de iniciar una nueva negociación de paz con los grupos guerrilleros. Desde el controvertido Marco Legal para la Paz hasta los rumores de diálogos clandestinos con las Farc y el Eln, supuestamente, adelantados por encargo del Gobierno.

La palabra paz está muy bien asociada y nos despierta a la mayoría de los humanos un buen sentimiento con solo escucharla. Pero esto es un truco de nuestro estómago. La paz, la verdadera y duradera, depende de muchas cosas e implica unas circunstancias difíciles de alcanzar. Buscarla sin consideración y, particularmente, sin prudencia, es peor que continuar el enfrentamiento. Cualquier cosa en el medio, que no implique la cesación absoluta de la violencia, no es paz, solo el intervalo hasta que se reinicie la guerra. El Presidente y su gobierno han dirigido al país por un camino muy peligroso, que hemos recorrido en varias ocasiones, plagado de frustraciones, dolor y sangre.

Por un lado, está el Marco Legal para la Paz, que según Human Rights Watch podría convertirse en la herramienta legal de los guerrilleros para evadir penas por violaciones a los Derechos Humanos y al Derecho Internacional Humanitario.

Los criminales quedarían entonces a merced de la justicia internacional, entrando en la jurisdicción de la Corte Penal Internacional. Esto no es garantía de tranquilidad, solo consecuencia de la impunidad nacional generada por el actual proyecto de ley, cuyo curso en el Congreso lo ven con optimismo sus ponentes y el Gobierno.

Los atentados terroristas del pasado martes también son prueba de las consecuencias de haber abierto la puerta de la negociación sin tener las condiciones pertinentes para hacerlo.

En efecto, justo antes de entrar en una negociación, los grupos involucrados realizan demostraciones de fuerza, actos que intentan dejar claro su poder. Por eso el terrorismo no será una excepción en estos días, volverá, mientras el Gobierno Santos mantenga sus pretensiones de negociación, a ser parte de nuestra vida cotidiana. Igual que hace unos años, cuando el Caguán era un hervidero de injusticias.

Una mala paz es el primer paso para reiniciar la guerra, en los acuerdos y las negociaciones desafortunadas se incuban las condiciones que llevan a nuevas hostilidades.