El estruendoso fracaso del lanzamiento de un satélite de observación por parte del régimen norcoreano, terminó por darle la razón a sus países vecinos que tenían listas sus baterías antiaéreas para interceptar el artefacto si perdía el rumbo y amenazaba sus territorios.
No obstante las alertas, ni japoneses ni demás naciones tuvieron que activar sus armas pues el satélite, un empeño más de Corea del Norte por aumentar su capacidad militar, solo subió 150 kilómetros y luego se precipitó al mar Amarillo.
Pese al fracaso de la maniobra para poner en órbita el satélite, Estados Unidos decidió suspender un acuerdo para proporcionarle ayuda alimentaria a los norcoreanos, del orden de 240.000 toneladas, y que estaba suspendido por las acciones nucleares de Pyongyan, confirmó la Casa Blanca.
Contrario a otros episodios frustrantes, esta vez el régimen abandonó su ego stalinista y aceptó que no cumplió con su objetivo.
"Considero que este hecho es un signo de un régimen debilitado y demuestra su falta de cuidado estratégico porque está viviendo una transición generacional", explicó a EL COLOMBIANO, John Park, investigador del Belfer Center de la Universidad de Harvard. Es un golpe para el joven Kim Jong-un, máximo líder de 29 años, en una semana conmemorativa de su país.
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