Esta lectora quiere comparti su amor por las riquezas naturales de Antioquia, un amor que le inculca a su hijo y que los llevó a la cascada de Providencia, en el municipio de Cisneros.
Le dije a mi hijo de 12 años, vamos a conocer algunos lugares cercanos de los municipios antes de que los acaben, porque están destruyendo el planeta.
Recuerdo que salíamos a las vías principales que nos llevaban a los pueblos de la bella Antioquia. Donde quiera que llegáramos siempre había algo que ver, un río, una quebrada hermosa que conocer, un lugar especial que el pueblo tenía que mostrar.
Nos recreábamos junto a los ríos, los atardeceres, la naturaleza, y a pesar de la pobreza simplemente los lugares eran hermosos y distintos a las ciudades.
El chiquito este, mi hijo de 12 años, me presentó resistencia y me decía: qué pereza mami, quedémonos en casa, conocemos lugares por internet, vemos películas o vamos a un centro comercial a cine.
Entonces empezó la discusión hasta que lo convencí de irnos a algún lugar y le invité a un amigo.
Busqué un lugar verdaderamente espectacular para no decepcionar la expectativa del niño.
Hay dos cascadas que recuerdo con admiración de Antioquia: la de Santo Domingo y las de Providencia, a 3 o 4 horas de Medellín. Elegimos la de Providencia.
Providencia es un corregimiento del municipio de Cisneros y para llegar allí se pasa por los municipios de Barbosa y Santiago, pequeños como todos los lugares de estación que fueron tocados por el Ferrocarril de Antioquia.
Cisneros y luego Providencia, un caserío con una población pequeña minera muy pobre, algo olvidado el lugar, como todos estos en su mayoría, más ahora cuando el tren ya no funciona.
Escogimos a Providencia, porque además de haberla conocido y disfrutado hace dos años, es imponente. Una montaña gigante que el agua torrentosa destapó con su fuerza dejando ver sus entrañas de piedra, inmensas, con unas alturas de más de 50 metros, además de las piscinas de agua sobre la roca que quiebran el paisaje de la montaña verde.
Un paisaje que conservarán en sus memorias y fotos porque, en dos años, el escenario natural cambió por completo.
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8