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HISTÓRICO
¿Quién dijo recesión?
EL COLOMBIANO | Publicado el 06 de septiembre de 2011
Mientras la economía mundial vuelve a ponerse en los límites de una nueva recesión, los líderes políticos siguen revisando el libreto y los discursos. Unos, para advertir que esa posibilidad está a la vuelta de la esquina, y otros, para desmentirla.

Las declaraciones de la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, y del Banco Mundial (BM), de que estamos a punto de entrar en una segunda recesión de la economía, pero que las decisiones para evitarla aún son posibles, provocaron la turbulencia en las bolsas de valores y las caídas más pronunciadas se vivieron en las europeas, arrastradas de paso por las indefiniciones políticas.

El director del BM, Robert Zoellick, salió ayer en un intento desesperado por atajar lo que va en caída libre, y aseguró que Estados Unidos podría evitar la recesión con un crecimiento muy modesto al final del año. Esa declaración, en vez de aliviar la crisis europea, le imprimió más incertidumbre a la zona euro, donde la situación de Grecia sigue siendo un "activo tóxico" del que será muy difícil alejar sus efectos. Italia y España son los que más están recibiendo las consecuencias de la deuda griega, pero nada ni nadie puede asegurar que no se extenderá a otros países, salvo que se adopten las medidas necesarias.

La dura reacción de la Canciller alemana, Ángela Merkel, para negar la posibilidad de dejar "quebrar" a Grecia, como lo han propuesto algunos, motivó también el pronunciamiento del presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, quien trató de bajarles intensidad a las previsiones hechas el lunes por el FMI y el BM sobre la situación económica global.

Lo que no han logrado conseguir los líderes son el tono y los argumentos para controlar la alocada y vertiginosa montaña rusa en la que hoy se mueve la economía mundial, ahora como nunca atada a los cálculos políticos de quienes decían tener todo bajo control.

El discurso que dará hoy el Presidente de Estados Unidos, cuyo eje será la generación de empleo, es definitivo para saber cuál es el rumbo que tomarán los vagones, pero, sobre todo, si el puerto de llegada será más seguro, sabiendo de antemano que ya nada es normal en este mundo globalizado.

Es claro que no hay ni tiempo ni demasiadas alternativas. Sólo una acción conjunta y coordinada de las grandes potencias, con las economías emergentes como nuevos protagonistas y aliados importantes, podría cerrar las puertas a otra recesión. Parte de la artillería disponible ya se usó en la recuperación de los bancos y de la propia economía doméstica después de la quiebra de Wall Street. La situación de Europa no es muy distinta a la de Estados Unidos en 2008.

Lo que no parece posible es seguir aplicando una fórmula para cada problema, y cada país haciendo su propio diagnóstico. La crisis es real. No admite más libreto que el de una acción global. Una acción de la que al final podría resultar cierto que estamos ante un nuevo orden mundial. Y que más que una crisis, lo que presenciamos es el reacomodamiento de nuevas potencias.