Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

REBELIÓN GERIÁTRICA

  • REBELIÓN GERIÁTRICA |
    REBELIÓN GERIÁTRICA |
21 de mayo de 2012
bookmark

Una mujer japonesa de 73 años ha conquistado el Everest. Ni corta ni perezosa, Tamae Watanabe, coronó los 8.848 metros del techo del mundo el pasado sábado. Al parecer, la "anciana" ha batido su propio récord, pues en 2002 se convirtió en la mujer de más edad en coronar la cima con "apenas" 63 años.

Esta oficinista jubilada sostiene una batalla con otra compatriota por mantenerse como la mujer de más edad en culminar la gran montaña.

Fiko Funahashi, de 72 años, ha intentado desde 2006 arrebatarle el récord a Watanabe en tres ocasiones. Sin éxito, por ahora. Por lo visto, estas buenas señoras no están por la labor de retarse con una baraja de cartas de por medio o de echar carreras de punto de cruz, bolillos, crucigramas y otros pasatiempos -hasta ahora- más propios de su edad.

Unos pocos decenios atrás, las dos "superabuelas" sin capa ni poderes sobrenaturales hubieran acabado sin pestañear en un asilo, sorbiendo consomés y viendo la tele con la mirada perdida en aquel parque donde besaron por primera vez.

Era lo propio entonces, pero hoy no. Hay una rebelión de "viejos" que se niegan a dejarse condenar al ostracismo por un mundo que ya no avanza, vuela.

Y se ponen las pilas. Como Allan Stewart , quien a sus 97 años debería estar dando de comer a las palomas, con suerte, y no graduándose en un máster. En 2006, con 91 años, este australiano acabó, tras cuatro años hincando codos, su carrera de Derecho y en lugar de irse a ver pasar los trenes siguió estudiando. Su primer título universitario llegó en los años 30, con el charleston arrasando en las pistas.

Estos ejemplos bastan para describir el profundo cambio que están sufriendo nuestras sociedades, que viven una auténtica rebelión geriátrica de varias generaciones que se resisten a desaparecer del mapa.

Pero hay miles más. Como Fauja Singh , que a sus cien años y con turbante, completó una maratón en Canadá y sueña con portar la antorcha olímpica en dos meses.

Mi propio padre, a sus 81 años y sin hacer alardes, se va cada domingo al Bernabéu a ver jugar a su Real Madrid del alma. Sin bastones ni riesgo alguno, agarra el metro y se nos larga. Su manejo de internet es tan grácil que cualquier día me sorprende sacando a bolsa una red social de su factura.

Junto a él, en Wall Street, mi madre, que a sus casi 80 me saca 100 metros de aquí a la esquina. Ambos forman la masa crítica más informada que conozco. Bastante más que un servidor, y eso que duermo con los teletipos repicando en mi cabeza. Muchos de estos "ancianos" votan con puntualidad y consumen a mayor ritmo que algunos de mis colegas, enmarañados en hipotecas, colegios y sin tiempo de ir al cine, acudir a exposiciones o frecuentar tertulias.

La tercera edad ha muerto porque los viejos olvidaron darle su pastilla. Su número aumenta sin cesar y son la "minoría" electoral más importante.

La esperanza de vida global alcanzará los 75 años a mediados de siglo, según la ONU, con una fertilidad de media por mujer de unos dos hijos.

Para esas fechas, el 79% de la población mayor de 60 años vivirá en países en desarrollo, lo que demuestra que el envejecimiento es un fenómeno planetario que prueba el éxito del desarrollo humano. Sin embargo, a menos que consigamos revertir esta tendencia -algo improbable pese a los flujos migratorios y las políticas de natalidad-, urge reformular todos nuestros sistemas para garantizarnos el futuro.

Debemos integrarlos y no aislarlos. Con ciudades adaptadas a sus necesidades, con una formación permanente. Retrasar la edad de jubilación será inevitable (España o Francia ya lo han hecho) para afrontar con garantías las pensiones y la sanidad pública. Pero, sobre todo, porque nuestros mayores siguen siendo útiles. Más nos vale.

Te puede interesar

Las más leídas

Te recomendamos

Utilidad para la vida

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD