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Responder a tiempo: una lección de Corea del sur

  • Responder a tiempo: una lección de Corea del sur
22 de septiembre de 2014
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En seis décadas, el mayor de los tigres asiáticos ha convertido su economía en un ejemplo para el mundo. ¿Cómo lo hicieron? Inviable, así era Corea del Sur al terminar la guerra con Corea del Norte en 1953; como si los estragos de la II Guerra Mundial -tras la cual la península coreana se divide en dos naciones- no hubieran sido suficientes, ahora debían lidiar con la muerte de un millón y medio de compatriotas, la destrucción de 60% de sus viviendas y 47% de su estructura ferroviaria. Aun así, 60 años después, y con otras crisis económicas más, el país ostenta hoy una de las economías más fuertes del mundo.

¿Qué ha hecho posible este “milagro”? El tema, que ha sido estudiado desde distintas perspectivas, fue objeto de una charla por parte del embajador de Corea del Sur en Colombia, Choo Jong Youn, a empresarios en Medellín, donde, si bien explicó muchas de las estrategias que llevaron a su país a ser uno de los “tigres del Asia Oriental”, fue enfático en destacar el papel cumplido por la educación y la existencia de una sociedad igualitaria.

El mismo embajador puso su vida como ejemplo, indicando que procede del campo, y que a través del estudio su país le abrió posibilidades hasta llegar a ser diplomático: “En Corea del Sur el estudio abre puertas”, anotó.

“Un dictador bueno”
La economía surcoreana empezó a recuperarse en la década de 1950, con el apoyo de E.U. El siguiente decenio, el país vivió un fuerte avance industrial y un interés creciente por potenciar el desarrollo tecnológico. El embajador destaca el gobierno del presidente Park Chung-hee, que estuvo en el poder entre 1963 y 1979 -cuando fue asesinado-,  años de mayor crecimiento económico para el país -8,71% promedio anual-, y durante los que aumentó el PIB 31 veces, la renta per cápita 18 veces y las exportaciones 122 veces.

Fue una dictadura, pero el diplomático se refiere a él como un “dictador bueno”, que sacó al país de una pobreza que lo ponía a la par con los más deprimidos de África. Camilo Pérez, asistente de investigación del Centro de Estudios Asia Pacífico de la Universidad Eafit, lo explica desde otra perspectiva: “En los 60, Japón, que inició su industrialización más rápido, evoluciona hacia productos con mayor valor agregado, momento aprovechado por Corea del Sur para empezar a producir esos bienes básicos, muy demandados, con mano de obra más barata que la de Japón; ahí inicia su proceso de industrialización”.

Pérez anota que Samsung ilustra muy bien el proceso vivido por el país. La empresa, inicialmente agrícola, pasó al sector industrial en la década de 1960, para no perderse los beneficios que otorgaba el Gobierno a compañías del sector, para promover la industrialización del país; luego, por las mismas razones, se movió hacia la tecnología. “Son empresas con gran capacidad de respuesta a políticas estatales, que aprovecharon los beneficios para su crecimiento y el del país”, anota Pérez.

También Corea del Sur vivió el proceso japonés, y en los 70 empezó a apostarles a productos con más valor agregado, aunque en ese entonces era todavía un país muy cerrado comercialmente hablando y con una intervención gubernamental bien alta. En la década de 1980 hubo un aumento importante de la inflación, agravado por las continuas intervenciones del gobierno; pero vienen grandes cambios de la mano del primer presidente elegido por voto popular en 1988: Roh Tae-woo.

Democracia de verdad
Muy pronto el Estado replantea las políticas de exportación e inversión de capital extranjero, liberalizándolas, con el fin de mejorar la competitividad de las compañías; a partir de esta década inicia el desarrollo de una infraestructura científica que, acompañada de estímulos fiscales, permite a las empresas coreanas empezar a adoptar nuevas tecnologías. Vale la pena mencionar a los chaebols o conglomerados económicos como Hyundai, LG o Samsung, subvencionados de forma agresiva por el Estado, mediante la eliminación de ciertos impuestos, lo que, junto con la ayuda tecnológica del capitalismo, les permitió focalizar parte de su esfuerzo en el salto tecnológico que hoy ostenta el país, no sin atentar contra la competitividad de las mismas compañías.

Desde la década de 1990 el sistema coreano ha ido evolucionando de un modelo muy controlado por el Estado y planificado de forma centralizada, a uno más orientado al mercado. A raíz de la crisis asiática de 1997, se plantearon profundas reformas fiscales que mejoraron la estabilidad del país, y que incentivaron a las empresas privadas a seguir trabajando en pro de la innovación.

Camilo Pérez recuerda que Corea del Sur fue uno de los países más afectados por la crisis de la región, y que su camino hacia la recuperación incluyó una apertura cada vez mayor y un proteccionismo cada vez menor. “Las empresas fortalecen su proceso de internacionalización, volviéndose más agresivas y, al mismo tiempo, invierten en países como China, Vietnam y Tailandia, buscando una mano de obra más barata. También arrancan la negociación de tratados de libre comercio, iniciando con países de la región, la UE y E.U. y luego con lugares más lejanos como América Latina, donde el primero firmado fue con Chile y luego Perú. Con Colombia se negoció, pero falta aprobación parlamentaria (al momento de esta entrevista)”.

El camino recorrido ha sido largo, y si bien las cifras hablan de un país próspero y estable, hay que estar atentos. En palabras del Paul Krugman, premio Nobel de Economía, en una entrevista este año con el diario El Comercio de Perú: “el mundo nunca es perfecto. Salvo que puedas lograr tasas de crecimiento explosivas como en Asia, la gente reclamará. E incluso en esos países asiáticos la población se queja. Cuando hablo con gente de Corea del Sur me dicen que las cosas no están bien desde 1998, pese a que las cifras se ven fantásticas”.

El embajador Choo habla de los desafíos actuales: “fortalecer la innovación; lograr una distribución aún más eficiente de los recursos; fortalecer el orden legal en temas como medio ambiente vs. producción vs. bienestar social y la reconciliación con Corea del Norte”.

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