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RETROSPECTIVA

  • Alberto Velásquez Martínez | Alberto Velásquez Martínez
    Alberto Velásquez Martínez | Alberto Velásquez Martínez
07 de febrero de 2012
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A riesgo de incurrir en el repelente vicio del relato personal, se arremolinan recuerdos para evocar a personas vinculadas con este diario, que me marcaron la huella indeleble del periodismo.

Mi infancia y parte de la adolescencia transcurrieron alrededor de la figura del abuelo materno, Ramón Martínez , agente de EL COLOMBIANO en Santa Fe de Antioquia. Le ayudaba a cargar el paquete de "colombianos" que llegaban para su distribución. Cuando algunos ejemplares sobraban, y con el fin de evitar la mortificación del abuelo, acudía a colocarlos entre aquellos lectores que no habían sido interesados por el voceador. El abuelo satisfecho, con esa sonrisa socarrona, cancelaba su deuda, relatándome alguna historia de sus hazañas -ciertas o exageradas- como alto oficial de la Guerra de los Mil Días.

Luego, cuando cursaba bachillerato en Medellín, Arturo Velásquez , mi padre, desempeñaba el cargo de corrector de pruebas en el antiguo local del periódico, en Maracaibo con Palacé. Allí, los columnistas de la época le entregaban al viejo sus originales, para que con el ojo escrutador de antiguo maestro de escuela, los librara de los rigores del gazapo gramatical.

Fernando Gómez Martínez fue el gran modelador periodístico de mi generación y de otras anteriores. Sus sabios consejos comencé a recibirlos desde cuando era niño.

Aún lo recuerdo en su silla, devorando libros, anotando y pensando para luego deducir y transmitir lecciones de historia, de erudición y de dignidad. Luego, muchos años después, autorizaría este profesor de carácter, mis primeras colaboraciones.

Después, cuando yo ejercía el cargo de subdirector de EL COLOMBIANO, todas las tardes entraba a mi oficina en el viejo edificio de Juanambú, a despedirse e indagar por el contenido del periódico y rememorar algunos pasajes de la historia de su ciudad.

Don Julio C. Hernández es otro de los grandes referentes de este diario. En el año de 1962, cuando aún estaba en las aulas universitarias, me llamó a dirigir las páginas económicas.

La figura de don Julio , paternal y generosa, me estimulaba a través de revistas internacionales especializadas en la actividad financiera y comercial. Su silueta carismática, llena de bonhomía, moviéndose con agilidad y premura por los pasillos de las antiguas instalaciones de EL COLOMBIANO, aún la conservo con afecto en la retina.

Más de medio siglo de vinculación a este diario daría para muchas crónicas y remembranzas. Para infinidad de anécdotas con colegas y compañeros de lucha.

La fundación del grupo "Tema Libre", el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar recibido en 1997.

La compañía invaluable de Juan Gómez y de Jorge Hernández y luego la de Ana Mercedes Gómezy Luis Miguel de Bedout.

Muchas cosas se quedan acumuladas en la vieja máquina de escribir... Sí podría repetir aquello de que también "pude haber nacido sobre el lomo de un linotipo". Y desde niño me unté las manos de tinta de periódico...

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