Lo que su Alcalde interpreta como una "mamada de gallo" del Gobierno Nacional, además de la indecisión de la administración departamental para la entrega de recursos comprometidos, no impedirán la culminación este año de la doble calzada de la avenida Las Vegas en Sabaneta.
Esa convicción la tiene el mandatario, Guillermo León Montoya Mesa, quien subraya que tuvo que hacer cambios en su plan de proyectos para priorizar éste y que la obra no se suspendiera, dado que no la concibe como una vía interior del municipio, sino como una arteria que carga toda la movilidad regional del Sur.
La esencia del reclamo es que desde 2009, el Ministerio de Transporte, la Gobernación y el Área Metropolitana prometieron aportes de 6.000 millones de pesos, cada uno, pero los dos primeros han incumplido y Sabaneta tuvo que acometer el proyecto.
Con una partida de 7.000 millones del Área y una cifra igual del Municipio se cumplió el proceso licitatorio, por 14.000 millones de pesos, que ganó la unión temporal Conasfaltos. Y en compra de terrenos, la administración local ya ha invertido otros 11.000 millones con lo que su aporte asciende a 18.000 millones.
Esa decisión, admite Montoya, tuvo el costo de suspender el centro administrativo que se tenía proyectado. "Nos quedamos estrechos donde estamos y cambiamos comodidad por calidad de vida, porque qué sería de Sabaneta sin Las Vegas", sostiene.
A Montoya le duele que el anterior gobierno no le hiciera más que "una mamada de gallo", cuando el presidente Uribe lo puso a hablar con cuatro ministros, pero al final descubrió que no quedó nada concreto. "¿Y dónde está el billete?, ahí no hubo sino la intenc ión", expresa.
Esos "baches"...
En el terreno se advierte actividad en varios frentes, con la nueva calzada ya casi conformada en el tramo más próximo al Centro Comercial Mayorca, y sin continuidad en las obras en el sector de La Bombonera por falta de adquisición de algunos inmuebles.
También se observan las secuelas de los aguaceros nocturnos que obligan en las mañanas a conectar motobombas para sacar el agua que se acumula en las pilas y en las brechas. El ingeniero Juan Esteban Garcés dice que al final de las jornadas se echa material triturado para que funcione como filtro o se cubren con geotextil algunos trabajos, aunque de todos modos la lluvia afecta.
¿Pero cómo va el proyecto? Según el ingeniero residente de Conasfaltos, Carlos Ocampo, la obra avanza a medida que se entregan los predios, lo que sumado al invierno es un factor que inquieta, porque se tiene que contar con ambos.
Le preocupa que se presenten unas especies de "baches" en la mitad de la obra que no permiten adelantar un tramo completo. "La negociación no se ha terminado por la Promotora y hay que dar saltos. El problema es que estamos trabajando muy fraccionadamente", advierte.
Sin embargo, precisa que el proyecto tiene estructura de vía en un 70 por ciento, y lo que sigue es poner emulsión y pavimentar, que será más visible cuando se puedan unir los tramos y haya urbanismo.
"A la fuerza no"
Y en los inmuebles que faltan por negociar, se escuchan reclamos. "Creo que con lo que nos ofrecen no hay cómo comprar en el mismo sector. A algunos que han vendido les ha tocado irse para otros lugares porque no les alcanza para seguir aquí", sostiene Juan Manuel Peláez, vocero de una familia que tiene una propiedad de dos plantas en el sector de Sumicol, que aún no ha negociado.
"Otros tenían su vivienda establecida y les ha tocado cambiar su modo de vida, por eso deben replantear la forma de pago", agrega Marta Toro, del mismo grupo familiar.
Una vocera de este proceso por el Municipio, Yolanda Henao, cuenta en cambio que hubo gente que pasó a una vivienda de interés prioritario, mucho mejor que la que tenía, de lo cual documenta registros de quienes pasaron de 30 metros a 60 metros cuadrados.
Pero el alcalde Montoya Mesa asegura que los predios ya están negociados en un 95 por ciento y que no hay retraso en el cronograma.
La falta de continuidad en los trabajos en los 2.600 metros del recorrido -admite- puede dar una mala impresión, pero afirma que "no quise sacar a nadie a la fuerza" y se tomó un poco más de tiempo negociar y reubicar a algunos propietarios, incluso los de los kioskos.
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