Hay gente que desde que se levanta es haciendo mala cara y si acaso medio contesta el saludo de los suyos. Esto, por lo tanto crea un mal ambiente, que se extiende muchas veces al trabajo, o al colegio.
Todos tenemos problemas y esto no justifica dicha actitud. Si se los entregamos a Dios con Fe y hacemos lo que esté a nuestro alcance, Él nos da la paz mientras el problema se soluciona. No tenemos por qué amargarnos el día y dañárselo a los demás.
Si cuando abrimos los ojos le damos Gracias a Dios por la cama donde dormimos, porque podemos ver, oír, contemplar el amanecer, la naturaleza y por miles de bendiciones que nos da a diario, debemos sonreír felices. Inclusive, la gente limitada física nos da ejemplo de alegría.
Leamos Proverbios 15,1, donde nos dice el Señor: "que una palabra amable calma la ira y una áspera, aumenta la cólera".
Nos ayuda mucho para vivir contentos leer la Sagrada Biblia, porque vamos conociendo más a Dios y sus promesas. Pidamos mucha sabiduría. Ectco.51,13-30. También es importante leer el libro de la sabiduría.
Para terminar, les recuerdo los dos lemas que tenía San Alberto Hurtado, sacerdote chileno. El primero era: Contento, Señor Contento. Y segundo: ¿Qué haría Cristo en mi lugar?
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