En una esquinita del campo está enmarcada la diana, con la firma de Jorge Jiménez y un número que mete miedo: 1.418. El salvadoreño es el hombre del récord, pero sin marca en tiro con arco.
Jorge fue el número uno del ranquin mundial en arco compuesto, ganador de oros en Copas del Mundo, y logró un número gigante en una visita a Medellín, en el 2008. "Vine a un torneo, invitado por la Liga Antioqueña, pero fue más para impartir algo de conocimientos, mis experiencias y estar con los chicos. Solo que entre flecha y flecha sacamos un gran puntaje, que para la ronda Fita de ese momento era récord del mundo", sostiene Jorge, un veterano de 43 años, nacido en San Salvador, y quien ha sido el mejor deportista de su país en varias oportunidades.
Su historia es añeja. Practicó el tiro con arco a finales de los años setenta, pero se retiró durante dieciocho años y regresó en 1996. De ahí vivió un ascenso, que lo llevó a ser el primero del ranquin mundial en 2007, un hecho sin precedentes en el deporte salvadoreño, poco prolífico en héroes deportivos.
"Cuando yo volví a la competencia no éramos más de 15 personas, hoy supera el centenar y tenemos el segundo equipo más fuerte del mundo en arco compuesto. Es una de las alegrías que te puede dar como deportista", anota Jiménez, único salvadoreño presente en el Torneo Ciudad de Medellín, evento tipo ranquin mundial que comienza hoy a las 8:30 de la mañana.
Ayer, Jorge entrenó en una lluviosa mañana. A unos pocos metros, con su firma, está el récord que nunca convalidó la Federación por no ser un torneo oficial. Pero la alegría no se la quita nadie.
Pico y Placa Medellín
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