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Sin verificar no lo diga

  • Sin verificar no lo diga
01 de enero de 1900
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Sin verificar no lo digaPor
Víctor León Zuluaga Salazar

Así de exigente es el periodismo responsable y de calidad.

A raíz de la columna anterior, en la que me referí a la falta de rigor en dos informaciones sobre la Central Mayorista de Antioquia, quiero hoy complementar el análisis con algunas ideas en torno a la verificación, el rigor, la precisión y la transparencia, atributos fundamentales del periodismo y a la vez métodos o técnicas que garantizan la versión fidedigna y equilibrada de la realidad.

La labor de reportería se ejecuta siguiendo los parámetros que llevan a la averiguación de los hechos y a la posterior redacción de la información, conforme a principios de veracidad, independencia, servicio al bien común y responsabilidad social.

El periodista allega la información y la contrasta. Pero ahí no ha concluido su labor. En la sala de redacción hay rutinas profesionales que intervienen en el proceso y que pueden introducir modificaciones al texto que escribe inicialmente el redactor.

Algunos medios de comunicación norteamericanos instituyeron desde hace varias décadas el fact-checker, el verificador, una especie de editor jefe que tiene la misión de indagar por todos los datos y las declaraciones de cada artículo periodístico. En su tarea usa diccionarios y enciclopedias, llama a las fuentes de información consultadas y a otras diferentes para asegurar la fidelidad del relato y mantener la confianza del lector.

La verificación es una herramienta, es un deber del periodista, independientemente del método que use el medio de comunicación al que sirve. Todo dato debe ser corroborado. Las fuentes de información han de ser plurales, distintas y distantes. Varias voces no son siempre garantía de imparcialidad y equilibrio, porque no es un asunto de número de testigos o declarantes, sino de calidad y valía de la información que ofrecen.

"No dar nada por sentado" es la frase que guía la jornada de todo periodista, un buen punto de partida para la verificación. Es indispensable aclarar las dudas y hacer las preguntas pertinentes antes de iniciar la redacción. Y antes de terminarla es también necesario volver a ella para estar seguros de la utilidad de la información, de la responsabilidad social que conlleva su contenido y si éste tiene la rúbrica que garantiza su rigor.

El grado de rigor pasa por los niveles de comunicación y de confianza que se rigen en la sala de redacción, las formas como construyen la agenda informativa y asignan los trabajos periodísticos. Influyen de manera definitiva las relaciones de colaboración y de retroalimentación que se establezcan entre el redactor, los editores y jefes de redacción.

Verificar con rigor, transparencia y equidad. Estos valores son requisitos del periodismo que se logran, no para satisfacer a las fuentes sino para que los lectores, los ciudadanos, sean merecedores del derecho a la información que reclaman. Verificar es un acto de honradez y de respeto con las audiencias. En esta acción se funda la fidelidad de los hechos que son reconstruidos en la información sin agregar nada y sin distorsionar la realidad.

Bill Kovach, un experimentado periodista de The New York Times, coautor del libro Los elementos del periodismo y miembro del Comité de Periodistas Comprometidos, dijo en una entrevista que "uno de los principales problemas es que actuamos de forma rutinaria, sin verificar muchas veces la información". Y aconsejó a los periodistas a "poner en práctica una serie de valores y no ejercer de "cancerberos" sino de "árbitros", ya que el público no tiene capacidad para saber si una información es valiosa o no, está verificada o no, o es mera propaganda".

El reclamo del gerente y de los comerciantes de la Central Mayorista de Antioquia abre de nuevo el debate sobre asuntos clave del periodismo, con el doble propósito de alimentar la crítica y la autocrítica en la sala de redacción y de estimular la reflexión de los lectores. La información es un derecho, un bien público, y los ciudadanos son los titulares.


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