A Sebastián todavía le quedan dos años en la María Josefa Escobar. Y espera, antes de que se cumpla el plazo, poder disfrutar del colegio que le han "pintado" desde hace un par de años.
La primaria y lo que lleva del bachillerato no han sido para nada cómodos.
El joven de 15 años recibe clases en un salón para 24 personas con otros 38 estudiantes. "El calor es terrible" dice, sin contar que las ventanas de noveno 1 dan a una calle por la que a su paso, los camiones llenan de ruido y polvo el salón.
La María Josefa Escobar atiende una población de 650 estudiantes, 50 en la noche y el resto partido en jornada de mañana y tarde.
Para atender a los niños y jóvenes, habitantes de la vereda Pedregal, de Itagüí, hay unos ocho salones, que son superados en su capacidad.
Las aulas en realidad son habitaciones, pues la María Josefa funciona en una vieja casa del sector.
Allí hay cinco, y para atender a preescolar, primero, tercero y once, a la sede de acción comunal se le adecuaron tres salones.
Con un tablón en la mitad se dividen los espacios y por la falta de ventanas, si llueve, el desorden se apodera de las clases.
El próximo año Sebastián comenzará a ver Física y Química y de las lecciones no podrá hacer prácticas. Por falta de espacio no cuentan con laboratorios y aunque hay sala de informática tampoco es suficiente.
"En las dos horas de informática nos dividimos", dice, "unos reciben una hora en la sala mientras otros hacemos un taller en el salón."
A pesar del hacinamiento, son afortunados por contar con el cupo en la institución ya que a los habitantes de Pedregal no solo los aqueja que su colegio no esté en las mejores condiciones.
Ema Puerta Posada, rectora, contó hace unas semanas, que en el sector hay población desescolarizada.
"Por capacidad hay que negar cupos y por la violencia no pueden pedirlo en la Juan Echeverry" confirmó la coordinadora Beatriz Hernández.
El secretario de Educación John Jairo Duque, reconoce que la zona está afectada por el tema de fronteras invisibles, "situación en la que la población educativa no está involucrada pero sí muy afectada."
La problemática también genera temor a la hora de hacer Educación Física en la cancha del barrio, a unas cuadras de la institución.
La nueva sede
La comunidad está a la espera de una nueva sede que se construirá con recursos del Área Metropolitana y del Municipio de Itagüí.
Esta ha sido larga y las razones no las tienen claras pero exigen que no pase más tiempo para que los niños puedan estudiar en mejores condiciones.
El proyecto contemplado en el plan de desarrollo de la administración actual, explicó Duque, se ha visto frenado porque "el lote adecuado para desarrollar el proyecto está en proceso de sucesión, con muchos herederos."
El funcionario aseguró que no existe un término por el cual se pueda perder la asignación de los recursos -como se ha rumorado en la comunidad- y que una vez se adquiera el terreno se procederá a la construcción de la institución.
Con 4.500 millones destinados para el proyecto se construirá una sede "dotada de todos los espacios": laboratorio, zonas de recreación y auditorio.
En unos dos meses, dijo, se legalizaría la situación del lote y contando con el proceso de licitación y otros términos legales "estaríamos hablando de inicios de obra a principios de 2011", aseguró.
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