El líder opositor Morgan Tsvangirai juró este miércoles el cargo de primer ministro de Zimbabue, para formar un Gobierno de unidad nacional con el presidente, Robert Mugabe, quien cederá así por primera vez parte del poder absoluto que ha ejercido los pasados 29 años.
El acto tuvo lugar en una carpa instalada en los jardines del Palacio Presidencial de Harare, con un gran número de invitados, que esperaban este acto constitutivo del Gobierno de unidad, que debe sacar al país de la crisis política y económica que padece.
Tsvangiraí pronunció la fórmula del juramento frente a Mugabe, del que le separaba una mesa, en la que luego ambos firmaron los documentos que convierten al opositor en primer ministro, antes de estrecharse las manos entre los aplausos de los invitados.
"Yo, Morgan Richard Tsvangirai, juro servir justa y verdaderamente a Zimababue en el cargo de primer ministro de la República. Que Dios me ayude", dijo Tsvangiraí, de 56 años, hasta ahora enemigo del régimen de Mugabe, por el que ha sido detenido en diversas ocasiones en los pasados ocho años.
Tras jurar Tsvangirai, líder de la facción mayoritaria del Movimiento para el Cambio Democrático (MDC), también lo hicieron como viceprimeros ministros su compañera de grupo, Thokozani Khupe, y Arthur Mutambara, jefe de la facción minoritaria del MDC.
La esposa de Mugabe, Grace, vestida con una blusa estampada como una piel de leopardo y con un llamativo turbante blanco, también se acerco al lugar de la jura y estrechó las mano a Tsvangirai, Khupe y Mutambara.
Entre los invitados estaban el ex presidente de Sudáfrica Thabo Mbeki, mediador para la crisis zimbabuense; el presidente de Mozambique, Armando Guebuza; el rey de Suazilandia, Msuati III; el presidente de la Comisión de la Unión Africana, Jean Ping; y el secretario de la Comunidad para el Desarrollo de África Meridional (SADC), Tomas Salamao.
Con este acto, Mugabe, que cumplirá 85 años este mismo mes, comparte por primera vez el poder que ha monopolizado en Zimbabue desde la independencia del país del Reino Unido en 1980.
Tsvangirai, que estuvo acompañado por su esposa Susan en la ceremonia, se mostró tenso antes de su inicio, después de exigir la puesta en libertad de los alrededor de cuarenta seguidores de su partido y defensores de los Derechos Humanos presos en el país, reclamo que no ha sido atendido.
Retos para el nuevo gobierno
El nuevo Gobierno, cuyo gabinete de ministros se constituirá el próximo viernes, tiene el reto de sacar al país de una crisis política, que ha degenerado en una situación económica desastrosa y una catástrofe humanitaria.
Según organismo de la ONU, siete de los doce millones de habitantes de Zimbabue necesitarán este año ayuda alimentaria para sobrevivir, mientras que una epidemia de cólera ha afectado a unas 70 mil personas y causado 3.400 muertes en los últimos meses.
Tsvangirai ya ha hecho pública su lista de ministros, en la que destaca la designación como responsable de Finanzas de Tendai Biti, quien hasta la semana pasada estaba acusado de "traición" por el régimen del presidente Mugabe.
Biti se oponía hasta hace poco a aceptar un ejecutivo conjunto con la gobernante Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico (Zanu-pf), de Mugabe, quien continuará como presidente, según un acuerdo obtenido con la mediación de la Comunidad para el Desarrollo de África Meridional (Sadc).
Mucho de los seguidores de Tsvangirai, lo mismo que Biti, tienen dudas de que se pueda avanzar en un Gobierno conjunto con la Zanu-pf, que ha retrasado varios meses la constitución del Gabinete al pretender retener todos los ministerios relevantes y dejar los secundarios al MDC.
El propio Tsvangirai ha mostrado reiteradamente sus dudas sobre la "seriedad" de Mugabe respecto al Gobierno de unidad y, en declaraciones difundidas este miércoles por la televisión sudafricana "e-News", dijo que "partimos de cero (...) y ni siquiera yo estoy seguro de que esto vaya a salir adelante".