Ellas tienen sus perros y gatos y los quieren tanto o más, pero no menos que alguien apasionado. Sus mascotas tienen una enfermedad que no les hace fácil el cuidado, pero no importa: están felices.
"En momentos críticos pensé que esto no era calidad de vida y que no valía la pena prolongarla, pero Fiona es puro amor y el enorme cariño que nos entrega ha mantenido la esperanza de mejorar su vida", dice Catalina Arango.
Eso es lo más importante, señala el médico veterinario Juan Felipe Morales: la calidad de vida, que se consigue en un trabajo entre el dueño y el doctor.
Lo importante es saber que la mascota está bien y que no sufre ni contagia a los humanos. Las enfermedades degenerativas y metabólicas, por ejemplo, no tienen problema. Lo demás, es puro amor.
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