Porque bailando es que se puede recordar que hace veinte años, por allá en 1991, y por primera vez apenas, iban a montarse en el escenario del Metropolitano, tan grande él, y tan chiquitos ellos, a bailar una historia.
Albeiro Roldán había llegado de Venezuela con la idea de que Medellín debía tener un ballet. Y no se soñaba cualquier grupo. Quería, recuerda Zuleima Asprilla, "el mejor ballet del mundo".
La primera presentación fue el 28 de agosto de 1991. "Y desde ahí arrancó toda su historia". Lo dice Zuleima, quien está desde esa vez, cuando hizo una difícil audición. "Porque la característica siempre ha sido presentar audición". Hace 20 años era bailarina y hace casi diez, baila sí, pero como gerente.
Después de eso hubo dificultades, sobre todo económicas, pero aún sin dinero, Albeiro y todo su equipo seguían soñando y con resultados: en el 95 ya tenían su propia sede y el respaldo de personajes como Sonia Osorio y Fanny Mikey.
El mejor, eso sí
Desde el principio hubo una cosa clarísima: que su misión es promover las identidades culturales del país, tanto a nivel nacional como extranjero.
No hay año que no salgan. En su lista internacional está Canadá, México, Francia, Italia, Holanda, Alemania, España, China y Japón. Y quedan faltando.
"La historia del ballet se reescribe con cada bailarín. Cada quien tiene sus vivencias, porque esto es una experiencia de vida", señala Camilo Maldonado, el director artístico.
Y se reinventa porque su trabajo es juicioso y de pasión. Quizá por eso todavía, cuenta Diego Londoño, bailarín desde hace 9 años, les da susto subirse al escenario, así se sepan de memoria la coreografía.
Y es tan preciso el trabajo, que la investigación es prioridad. "Tengo el concepto de que hay que ir a la fuente, impregnarse, vivir las costumbres" para poder hacer un montaje, dice Camilo.
Tal vez por eso el ballet guarda la esencia del folclor colombiano, así lo dinamicen, así lo hagan a su estilo.
Por eso no se quedan en lo tradicional, sino que le dan espacio a mirar cuáles son las identidades colombianas actuales, que también son parte del folclor.
La característica de esta entidad cultural la tienen ya en un lema: diversidad, precisión y sentimiento. Hay una calidad escénica, pero "el artista -dice Camilo - proyecta el corazón en el escenario".
Bailarán incluso con Albeiro, que los mira desde el cielo, creyendo que sí, que como él lo soñó, son de los mejores del mundo.
Pico y Placa Medellín
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3 y 4