Una singular variedad de orquídea de color verde pastel, de rubores casi tímidos, inspiró a los hombres de la firma italiana Guigaro Design para el diseño de los nuevos 39 vagones del metro de Medellín.
Este diseñador industrial se apoyó en los tonos verdes, con un centro amarillo, para elaborar el nuevo concepto interior, manteniendo el perfil de los trenes actuales, como se le pidió. "Esto no fue al azar, se miraron elementos característicos de la región, como justificar que el piso será verde, y con un material para trenes de altísimo tráfico", contó el gerente de Operaciones del Metro, Tomás Elejalde.
La empresa tardó tres años en encontrar la firma que aceptara fabricar una flota tan pequeña, apenas 39 coches, si se tiene en cuenta que otros sistemas de transporte masivo los piden por centenares.
Al fin se seleccionó la CAF (Construcciones y Auxiliares de Ferrocarriles), con 100 años de experiencia, cuyas plantas están localizadas en Zaragoza, España, y en Beasain, cerca de San Sebastián.
Pero la empresa Metro no dimensiona tanto los matices estéticos, sino los avances tecnológicos, por sus características que mejoran la mantenibilidad. "Será más fácil, con menos personal y reducirá costos en energía", sostiene, y lo explica en que los motores actuales son de corriente continua, y los nuevos serán de corriente alterna.
Para dar una idea de esa economía, el mantenimiento quinquenal de un solo tren, que equivale a unos 600 mil kilómetros recorridos, cuesta más de 300 millones de pesos.
Con la nueva flota será menor, pues sólo en las puertas del sistema habrá una diferencia significativa entre lo que cuesta hoy mantener bien las 1.008 unidades (que son neumáticas y se dañan más fácil), y las nuevas que serán eléctricas, similares a las de los ascensores.
Su construcción incorpora un sistema computarizado, el cual permite el diagnóstico de todo el equipo y reporta cualquier problema.
Entre otras características, en los nuevos vagones se sacrifican tres bancas y se habilita un espacio reservado para coches de niños y para sillas de ruedas con posibilidad de utilizarlo para bicicletas.
También se podrán comunicar internamente, a través de una especie de "fuelle", que permitirá la circulación de los usuarios para mejor distribución y comodidad.
Los trenes serán más bajitos que los actuales, con un diseño "menos cajonudo" en la parte superior y más aerodinámico.
La velocidad de recorrido es la misma: 80 kilómetros por hora, con un control continuo que no la deja exceder.
Y una de las razones más poderosas de la decisión: los trenes actuales tienen una vida útil de 20 años, mientras que la de los que llegan es de 40 años por lo menos.
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