Apreciar jóvenes con más de 1,90 metros de estatura es la constante en el Nacional sub20 de baloncesto que se juega en la Universidad de Medellín.
Luis Argote Ceballos, delegado de la Selección del Magdalena, considera que el biotipo mejoró gracias al buen trabajo de base que se realiza en los principales departamentos del país.
"El futuro del básquet criollo pinta bien, porque en este certamen encontramos muchachos cercanos a los dos metros de altura. Eso se debe a que escogemos mejor el material humano y adelantamos un buen proceso pese a la falta de gestión", agregó Argote Ceballos.
Víctor Hooker, técnico de San Andrés, resalta que "en esta época los jóvenes altos también pueden ser técnicos" y eso le ha servido a su quinteto isleño y a los otros siete que intervienen en la capital antioqueña a sobresalir por su talla.
Los progresos de la nueva generación hacen pensar en que el provenir del deporte de la pelota naranja puede ser mejor, aunque para ello los dirigentes tienen que generar más competencia.
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