Ni el ambiente de incertidumbre ni los 130 incidentes registrados ayer en Afganistán, que se cobraron la vida de 47 personas, lograron amedrentar a los millones de ciudadanos que salieron a las calles a elegir a su próximo presidente y a resistirse al plan de intimidación de los talibanes.
Tras el cierre de las urnas, el mandatario del país y favorito en la contienda, Hamid Karzai, celebró que "el pueblo afgano desafió cohetes, bombas e intimidación", mientras la misión de la ONU (Unama) aseguró que los intentos de este grupo islámico terrorista de sabotear los comicios fueron "menores de los esperados".
Las urnas se cerraron una hora después de lo planeado y la Comisión Electoral se mostró complacida porque 6.199 colegios (el 95 por ciento del total) pudieron abrir sus puertas.
El ministro de Interior, Mohamed Hanif Atmar, aseguró que un 70 por ciento de los 15,6 millones de afganos llamados a votar participaron en los comicios. Sin embargo, los resultados preliminares no se conocerán hasta dentro de dos semanas.
El período crucial será justamente los días venideros cuando se haga el conteo de votos, aseguró a este diario Michael Kugelman, experto en Asia del Woodrow Wilson Center, porque "seguro habrán dudas sobre la credibilidad e imparcialidad de los votos registrados".
Karzai, el favorito
En las encuestas previas al día de las elecciones, Karzai se perfilaba como ganador de la contienda. Sin embargo, es posible que no obtenga el 50 por ciento de los votos que necesita para evitar una segunda vuelta con su principal contrincante.
Según los sondeos, le seguía en intención de votos el ex Canciller Abdulá Abdulá.
A pesar de que Karzai tiene el respaldo de buena parte de la población, algunos detractores lo acusan de liderar un gobierno corrupto, ineficaz y dependiente.
Kugelman afirmó que si Karzai es reelegido para otro periodo de cinco años surgirán algunos cuestionamientos, entre ellos si "el camino hacia la estabilidad en Afganistán será posible con los mismos problemas de liderazgo y si Washington, como se rumora, presionará para la creación de un puesto ejecutivo (posiblemente para el ex ministro de Finanzas Ashraf Ghani) para que trabaje al lado del Presidente".
Por su parte, Matthew P. Dearing, investigador del Departamento Nacional de Asuntos de Seguridad de la Escuela Naval de Posgrados de E.U., explicó a EL COLOMBIANO que el proceso electoral en Afganistán debe ser visto de una forma más realista y menos idealista, porque es un país que ha vivido un conflicto por más de 30 años y se mantiene inestable.
"Las instituciones democráticas tardan años en desarrollarse y no podemos esperar mejoras en Afganistán con ciclos de 2 a 4 años, períodos que son convenientes para nuestro sistema de gobierno pero que tienen poco sentido en ese país", comentó.
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