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¿Y la plata para la salud?

Como las EPS no asumirán los costos de los servicios No POS y el Presidente quiere que sean los médicos y no los jueces los que determinen qué servicios se prestan, toca pedirle a Santos que aclare de dónde saldrá la plata para financiar esta nueva revolución.

  • ¿Y la plata para la salud? | Archivo |
    ¿Y la plata para la salud? | Archivo |
18 de agosto de 2011
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Aburridos de tomarles la presión y de recetarles acetaminofén a los pacientes, en la Casa de Nariño se reunieron con el presidente Santos los representantes de los principales gremios médicos del país.

Para atender a los invitados, el Presidente se sentó con ellos para ver uno de los últimos capítulos de la telenovela A Corazón Abierto. Emocionados frente al televisor, todos lloraban viendo tremendo hospital, lleno de lindos médicos que daban la vida por los pacientes, los saludaban y les cumplían las citas.

En el hospital de la novela, para ser atendido, no se requería presentar el carné de la EPS. A nadie se le negaba un examen de diagnóstico y al lado de cada paciente se veían varios médicos papitos y voluptuosas enfermeras. Cuando terminó la novela, con los ojos vidriosos, el Presidente descubrió que lo mejor para los colombianos era tener un sistema de salud en el que los usuarios fueran el eje del sector.

Acto seguido, el Presidente salió para anunciarles a los colombianos, entre otras cosas, que todas las enfermedades serán cubiertas por el sistema, a través de un plan de beneficios suficiente e igual para todos.

Adicionó el primer mandatario que los enfermos serán atendidos en función de lo que, a juicio de sus médicos, necesiten para recuperarse y que ninguna enfermedad será excluida. Puntualizó nuestro jefe de Estado que la salud no será un negocio y que no se cerrarán hospitales.

Como quien dice: Nos vamos a morir de viejos, se acabaron las tutelas y que salgan nuevas enfermedades, que aquí lo que tenemos es un Presidente valiente, que por la salud de los colombianos es capaz de convertirse en un verdadero chamán.

Con semejante anuncio, me tocó abandonar la oposición y rezar para que el Gobierno cumpla esta promesa y pueda enderezar los problemas que dejó la Ley 100 de 1993.

Debemos hacer fuerza para que el Gobierno se ponga al día con la ejecución de la promesa de crear los dos millones de empleos formales.

Con esto, el Régimen Subsidiado aliviaría la carga del Régimen Contributivo. No generar nuevos empleos formales obligaría a que el Gobierno tenga que crear impuestos para pagar por la salud de los cerca de 22 millones de colombianos del Sisbén que hoy no pagan.

Recordemos que en campaña, Santos prometió no crear más impuestos y que los empleados y empresarios no están dispuestos a hacer mayores esfuerzos, pues con la Ley 100, los costos de la nómina aumentaron en más del 50%.

Cómo no rezar por un Gobierno que en el pasado no le pagaba a Caprecom y a la Nueva EPS y que ahora pretende que las EPS les paguen a los más de 800 hospitales que se encuentran prácticamente en la quiebra, los cinco billones de pesos que les adeudan.

¿Podrá el Gobierno convertir las EPS intervenidas en empresas óptimas que compitan con las actuales para tratar de volverlas eficientes? ¿Alguien en Colombia puede regular o hacer competir a las EPS en las actuales condiciones? ¿Cómo combatirá el Gobierno la corrupción y la ineficiencia de un sistema en el que el 40% de los recursos del sector se ejecutan en entes territoriales, sobre los que no tiene control?

Como las EPS no asumirán los costos de los servicios No POS y el Presidente quiere que sean los médicos y no los jueces los que determinen qué servicios se prestan, toca pedirle a Santos que aclare de dónde saldrá la plata para financiar esta nueva revolución.

Debemos recordar que la Ley 100 de 1993, al igual que Santos, tampoco consideró el origen del dinero para financiar todos los servicios y la corrupción.

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